Teletrabajar desde casa nos puede causar la sensación de estar siempre enganchado a lo laboral y llegar a quemarnos. ¿Qué se puede hacer? ¿Cómo trabajar más a gusto?

Estas son sólo algunas de las preguntas que nos hacemos todos los que, por decisión propia o por obligación, realizamos nuestra actividad laboral desde casa. Antonio Ruiz, experto en neurociencia aplicada, nos ofrece consejos muy útiles para estos tiempos en los que el teletrabajo va en aumento.

Entrevista a Antonio Ruiz

Parece ser que el teletrabajo ha venido para quedarse. ¿Consideras que es una buena noticia?

Es una buena noticia con matices ya que:

  • No todo el mundo puede permitirse trabajar desde casa.
  • No todas las profesiones están adaptadas a esta modalidad.
  • Requiere unas exigencias técnicas, de conocimientos digitales y espacio físico.
  • Todas las personalidades no son aptas para estar aisladas.

Así que, en general, es una buena noticia que ahora tengamos este “falso” teletrabajo. Digo esto porque el teletrabajo real nos permite compaginar nuestra vida personal y familiar con un sistema laboral orientado a objetivos, ahora mismo vivimos una situación de distanciamiento o separación física obligada y no es una situación en la que las leyes, normativas, instituciones y empresas estén adaptadas 100% a esta
modalidad de desempeño laboral.

Por supuesto, ha provocado que multitud de empresas y gran parte de la sociedad entienda que es una opción real que por fuerza mayor han tenido que visualizar. Ahora que finalizamos esta segunda era de globalización y entramos en una “era de desorden económico”, todo el sistema laboral, educativo y gubernamental debería de realizar una apuesta fuerte por la formación y digitalización para avanzar como sociedad y cultura, así como para ser competitivos en el panorama mundial.

El hecho de trabajar en casa difumina los límites entre vida laboral y personal. ¿Nos puede ayudar la neurociencia de alguna forma?

La vida laboral y personal tiene unos límites desdibujados desde hace mucho tiempo y con especial incidencia en algunas profesiones. El simple hecho de “llevarte los problemas a casa” ya es no tener límites. Son unos límites que siempre hemos querido tener, pero no estamos suficientemente entrenados para establecer unos hábitos que nos permitan establecer “tiempo” para cada área.

Los descubrimientos de la neurociencia nos pueden ayudar a entender qué es beneficioso para nuestra mente y, por ende, la productividad personal, desarrollar ciertos hábitos que deben de implementarse y repetirse hasta ser automatizados.

Algunos de ellos son:

  • Establecer una pauta de horas de mayor productividad personal. Siempre y cuando podamos compatibilizarlo con la vida familiar, tenemos la oportunidad de aprovechar nuestras horas de mayor productividad.
  • Desarrollar un listado de objetivos laborales a cumplir esa jornada, o el día de trabajo no tiene límite de hora.
  • Cada 45 minutos parar 5 minutos y respirar, es necesario oxigenar nuestro cuerpo de una manera más consciente.noticias y la negatividad, tenemos que ser conscientes, responsables y actuar.
  • Directamente desconectar el móvil mientras desayunamos, comemos y cenamos. Nos hemos convertido en “yonquis tecnológicos” y no conseguimos desconectar. Desconectar es fundamental para fomentar la creatividad y el “reset mental” que nos permite generar nuevas ideas.
  • Ducharnos, cuidarnos, asearnos, algo tan simple como esto se puede olvidar, no sólo por respeto a los demás sino por mantener patrones de conducta que nos mantienen en la sociedad.
  • Olvidar la televisión y otros elementos que nos favorecen procrastinar y hacen que nuestra mente entre en modo automático.
  • Muy importante, estar con los nuestros seres queridos y con nosotros mismos. Cuando cumplamos nuestros objetivos conectar con el resto de personas. Si estamos solos nos podemos beneficiar de la tecnología actual como las video llamadas.
  • Intentar hacer deporte y escuchar música, tanto para activarnos físicamente y beneficiarnos de todos los beneficios que nos aportan: mejora el estado de ánimo, reduce ansiedad y estrés, disminuye la pérdida de masa ósea y muscular, mejora postural, oxigenación del cerebro, etc..
  • Mantener una alimentación equilibrada que no repercuta negativamente en nuestra toma de decisiones y salud.

Esto nos obliga a un autoliderazgo y fuerza de voluntad que requiere tanto esfuerzo como entrenamiento a través de la constancia, para no dejarnos llevar por automatismos.

¿Y qué hacer si no disponemos de un espacio bien definido para poder trabajar en casa? No todo el mundo tiene la suerte de disponer de una pequeña habitación que se pueda habilitar como despacho.

Mi respuesta es clara, todo el mundo tiene una cama. El espacio está en nuestra mente, no es lo más políticamente correcto. Pero si uno quiere se pueden hacer maravillas en cualquier espacio. Por supuesto no será un espacio de fotografía, pero tampoco hay que poner siempre nuestro lugar de trabajo en las redes sociales. Y lo digo muy en serio, ahora parece que es fundamental tener el espacio de trabajo perfecto, será el que tenga que ser, lo importante es cumplir los objetivos laborarles y preservar la salud. Por supuesto esto lo digo por experiencia, he visto personas trabajar desde una cabaña en Groenlandia y en una tienda de campaña en Marruecos.
Si quieres, puedes.

Otra cuestión es si las personas que conviven contigo no tienen la empatía suficiente para no hacer ruido o no molestar. Sin olvidar que en el caso de tener niños pequeños, estamos hablando de un reto sin duda, pero solo queda lidiar con eso hasta que crezcan, no hay recetas mágicas si no tienes posibilidad de que alguien los cuide, pero el ser humano son decisiones, si decides tener hijos debes saber que hay pros y contras.

Trabajar en casa y no socializar con los compañeros de trabajo (o hacerlo a distancia). ¿Puede provocar algún tipo de problema?

Siempre teniendo en cuenta de que estamos hablando de profesiones que permiten teletrabajar o ser un poco nómada. En el caso de nuestra cultura latina, el cara a cara sigue siendo fundamental a munchos niveles. Aunque nos estamos modernizando, es algo innato en el ser humano. El mayor grado de confianza se consigue con el contacto físico, la lectura emocional inconsciente del lenguaje no verbal, el tono de la voz y el discurso global, así nos hacemos creíbles y es más sencillo cautivar.

Dicho esto, los especialistas comentan que sólo un 10% del tiempo de nuestra jornada laboral es realmente necesario interaccionar con los compañeros desde un punto de vista de productividad laboral. El resto del tiempo que socializamos tiene un fin más emocional que nos hace sentirnos parte de un grupo, una comunidad, sentirnos valorados y no tener un sentimiento de aislamiento. Precisamente estos son los problemas que pueden surgir, ya que existen ciertos tipos de personas que por su personalidad necesitan sentirse más integrados, queridos, poseen mayores grados de apego y consideran que son más productivos estando en grupo, aunque en la mayor parte de las ocasiones es un autoengaño, sobre todo porque el objetivo es exponer su valía con el resto para sentirse valorados. En contrapartida, otra tipología de personas rinden, producen y son tremendamente productivos en soledad, con directrices y órdenes precisas que los convierten en auténticas “máquinas de producir”. Realmente
ninguno de las dos tipologías ni de todas las intermedias es mejor o peor, sino que serán más beneficiosas en función de la tarea a desempeñar y por supuesto en función del líder (no jefe) que tengan a su cargo.

Todo este panorama no requiere autómatas sino auténticos líderes que gestionen a los equipos en remoto en función de sus personalidades para favorecer la cooperación, colaboración o co-creación o la individualidad cuando se requiera. Esto nos lleva a un perfil de líder en los entornos laborales que, en gran medida, no se había enfrentado a esta situación.

¿Qué puede hacer por nosotros la neurociencia para no sentir que nos falta
algo?

La neurociencia nos da la oportunidad de que en esta situación nos conozcamos mejor, entendamos nuestra forma de pensar y nos miremos más al espejo para entender como manejamos nuestras emociones. Pero no puede hacer milagros, hay que ser realista, esto es una situación dura, muy dura, que combina un gravísimo problema de salud, con otros económicos, políticos y de futuro, generando unos estados de incertidumbre que provocan reacciones muy diversas.

Casi que nos hemos enjaulado obligatoriamente y estar en una cárcel física no está en nuestro ADN, por eso nos estamos enfrentando en contra de nosotros mismos. Ahora debemos de conocer mejor nuestra mente, ya que es el germen de nuestras decisiones y determina en gran medida nuestro futuro.

Es un momento de pausa necesaria, de empatizar al máximo con nosotros mismos y el entorno, pero por supuesto de buscar oportunidades y opciones. Nadie nos va a salvar de esta situación, ningún gobierno, ningún líder, sólo nosotros mismos con un alto grado de actitud, aptitud y mucha formación.

Mi receta real: “menos Netflix y más estimular la mente”.

El sentimiento de pérdida real lo tendremos si nos dejamos lobotomizar por las noticias y la negatividad, tenemos que ser conscientes, reponsables y actuar.

Sobre Antonio Ruiz

Antonio Ruiz es experto en neurociencia aplicada, asesor en marketing experiencial y conferenciante. Él se define a sí mismo como un “científico empresarial”, puesto que, en su día a día, utiliza los conocimientos de la ciencia con el objetivo de aumentar las ventas, tener mayor eficacia, ser más proactivo e incrementar el bienestar general.

Curioso y estudioso, es, a la vez, un apasionado del proceso de toma de
decisiones del ser humano
y de cómo el estudio del comportamiento humano incide directamente en todas las esferas de la vida.

Entre sus mayores inquietudes se encuentra la integración entre la tecnología, la mente y cómo esta simbiosis nos lleva a otra evolución en el ser humano: humanos con capacidades aumentadas que buscan el bienestar en todas las esferas de sus vidas.

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