La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha cambiado nuestro modo de entender la vida. Algo que ha tenido efectos tanto a nivel personal como profesional. El cierre de los centros profesionales ha llevado a cientos de miles de personas a teletrabajar desde casa. Si a eso sumamos las restricciones de movilidad y los cierres perimetrales de territorios, nos encontramos conque el uso del coche se ha reducido ostensiblemente.

Al tener que desplazarse menos días a la oficina, realizar menos visitas a clientes y acometer menos viajes por placer, el kilometraje anual es menor. Y, con él, la necesidad de comprar un coche nuevo o de segunda mano, también. Probablemente, ese es el motivo por el que la cantidad de vehículos de renting ha crecido un 14 % en los que llevamos de 2020.

Pero ¿qué son los vehículos de renting?

Se trata, fundamentalmente, de coches de alquiler. Una empresa, a cambio del pago de una cuota mensual, permite a un usuario disponer del coche que necesita. Esta suele hacerse cargo de los principales gastos de mantenimiento (revisiones, impuestos, etc.) como en cualquier otro contrato de arrendamiento. Al finalizar el plazo contemplado por el contrato, el arrendatario puede elegir entre abonar el valor residual del vehículo para quedárselo o devolverlo y alquilar otro nuevo.

Las ventajas de los vehículos de renting sobre los comprados

Las ofertas de coches de renting son francamente interesantes en este momento. En general, de ellas los usuarios pueden obtener las siguientes ventajas:

  • Gastos deducibles. Las cuotas de renting incluyen IVA. Si eres autónomo o tienes una empresa, podrás desgravarlo totalmente. Es más, el resto de la renta también repercutirá positivamente en tus cuentas al tratarse de un gasto intrínsecamente asociado a tu actividad empresarial.
  • Libertad de elección. El catálogo de opciones es muy extenso. Además, una vez que cumpla el contrato, podrás elegir quedarte con el vehículo si estás contento con él. Pero, si prefieres uno nuevo, solo tienes que devolverlo y realizar la misma operación.
  • Sin entrada. El renting de vehículos no es una modalidad de financiación. Por tanto, no exige el pago de una cuota inicial. Así que no necesitarás disponer de capital para poder disfrutar del coche que necesitas. Tampoco implica el pago de intereses, por lo que a la larga sale más barato. De media, un 15 %.
  • Mejor planificación de los gastos. Sabrás lo que vas a pagar cada mes de antemano durante un período de tiempo concreto. Además, si lo incluyes en la cuota, no tendrás que hacerte cargo del seguro, de los neumáticos ni de ninguna reparación por cuestión de averías o de mantenimiento.
  • Mejores coches de lo que podrías permitirte al comprar. Generalmente, las ofertas de coches de renting incluyen vehículos modernos, ecológicos y eficientes. Unos coches de precio elevado que, de otro modo, tal vez fuese imposible adquirir para ti.

Algunos piensan que no ser el dueño del vehículo es un hándicap, pero lo cierto es que los automóviles pierden valor desde el mismo momento en que salen del concesionario. Por tanto, al contrario de lo que sucede, por ejemplo, con las viviendas, no pueden considerarse nunca como una inversión.

Por lo demás, los coches de renting solo ofrecen ventajas respecto a los de compra financiada o al contado. Una opción realmente interesante en unos tiempos en los que parece que el teletrabajo ha llegado para quedarse y en los que la preocupación por la contaminación en las ciudades no para de crecer.

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