Un desastre ambiental que se repite en muchas partes del mundo y que Argentina aún puede evitar

Por Luisina Vueso, coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace

El sábado 2 de octubre, se reportó un gran derrame de crudo en las costas de Orange County, icónica zona del sur de California. El derrame se originó en un oleoducto en la costa de Huntington Beach, el cual está conectado a una plataforma offshore conocida como Elly de la empresa Amplify Energy. De acuerdo a un comunicado oficial de la empresa responsable, toda la operación conectada a los oleoductos ha sido cerrada.

Las causas de la falla son aún desconocidas. Autoridades oficiales informaron que al menos 95.000 litros fueron derramados y que la cifra podría ascender a 500.000, el cual sería el peor escenario estimado

Al día siguiente de reportado el incidente, las playas de la costa sur de California comenzaron a aparecer empetroladas, y la marea arrastró peces y aves muertas. El derrame continúa diseminándose, y ecosistemas importantes y áreas de conservación marinas se verán gravemente amenazadas si no se logra contenerlo.

Las autoridades cerraron playas, cancelaron actividades acuáticas y también prohibieron la pesca en la zona. Y es que dadas las dimensiones del derrame esto implicaría una amenaza para la salud pública, por estar en contacto con el petróleo crudo, respirar los gases y vapores que emana, y consumir peces y mariscos que hayan sido contaminados.

Se trata de un verdadero desastre ecológico, y es un ejemplo más que pone en evidencia cómo las compañías petroleras subestiman los riesgos de su actividad, especialmente cuando se trata de los impactos ecológicos, en la biodiversidad, en la calidad del agua, culturales, recreativos y económicos, que siempre son gravemente infravalorados. Esta tragedia es una prueba de que, si hay perforaciones, habrá derrames, los cuales son devastadores para la biodiversidad, los ecosistemas y los medios de vida de las comunidades costeras que dependen del turismo y la pesca.

Enero 2021- Greenpeace desplegó en las aguas de Playa Varese un banner que simulaba una mancha gigante por derrame, con el mensaje: Mar Argentino libre de petróleo, reclamando de este modo el cese de la exploración sísmica de hidrocarburos.

En la actualidad, en nuestro país se están evaluando proyectos similares para instalar plataformas petroleras en las costas del sur de la provincia de Buenos Aires, frente a la “costa atlántica”, zona que es sumamente relevante para el turismo, la pesca, actividades y deportes acuáticos y que representa un valor cultural a nivel nacional. 

Un accidente como este en Estados Unidos y como otros que hemos conocido en los últimos años en diferentes regiones del mundo, también podría ocurrir en nuestras costas. Según un estudio de la UNICEN, considerando los escenarios de producción para los proyectos offshore argentinos, existen 100% de probabilidades de que se produzcan derrames. Este estudio contempla incluso derrames de grandes cantidades, mayores a 1.000 barriles.

No podemos permitir que estos proyectos avancen en el Mar Argentino. Los argumentos sobran y cada vez son más claros y evidentes. El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) determinó que no se pueden abrir nuevas fronteras de explotación petrolera en ninguna parte del mundo si queremos cumplir con los objetivos climáticos de limitar la temperatura global al 1.5C°.

Los ciudadanos de las localidades de la costa atlántica, junto a organizaciones ambientales y sociales, se han movilizado en rechazo de la instalación de esta industria desde que se dieron a conocer los planes. La respuesta de la participación ciudadana en una audiencia pública realizada a principios de julio fue clara, más del 90% de los asistentes rechazaron estos proyectos.

Enero 2021- Greenpeace desplegó en las aguas de Playa Varese un banner que simulaba una mancha gigante por derrame, con el mensaje: Mar Argentino libre de petróleo, reclamando de este modo el cese de la exploración sísmica de hidrocarburos

En medio de la actual crisis climática y ambiental, abrir una frontera petrolera en una zona donde la actividad nunca se desarrolló y, que además es un área de alimentación y tránsito de especies icónicas como la Ballena Franca Austral y el principal corredor biológico de nuestro mar, es una decisión totalmente errada que amenaza los medios y calidad de vida de la costa atlántica. Impacta directamente sobre la riqueza del Mar Argentino, profundiza la crisis climática y promueve políticas que van en contra de los compromisos internacionales adquiridos. Estos proyectos no benefician a nadie más que a las corporaciones involucradas y sólo traen destrucción a lo que nos brinda vida, alimento, trabajo y biodiversidad.