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A través del juego, el niño puede aprender una gran cantidad de cosas en la escuela y fuera de ella, y el juego no debe despreciarse como una actividad superflua ni establecer una oposición entre trabajo serio escolar y el juego, sino todo lo contrario. Puesto que el juego es tan necesario en el desarrollo, la educación debe aprovecharlo y sacar de él el máximo partido.

El niño debe sentir que en la escuela está jugando ya través de ese juego podrá aprender una gran cantidad de cosas”.

La música, las artes plásticas, la literatura, la historia, la geografía, la química, la física, el teatro, las matemáticas y la poesía pueden constituir actividades lúdicas.

Hay una actitud generalizada de no adjudicar al juego la importancia que se merece, jerarquizando desmesuradamente la importancia de la escolaridad, Es hora de que el juego sea colocado en el lugar jerárquico que le corresponde.

¿Cómo ayuda el juego al desarrollo cognitivo del niño?

El juego es la actividad fundamental del niño. El niño que no ha podido expresarse a través del juego será un adulto con una capacidad creativa e imaginativa mermada, capacidades que se potencian conforme se amplía la posibilidad lúdica, mediante juegos, actividades expresivas, corporales y deportivas. No se trata solo de proporcionarle juguetes, sin más.

  • Mediante los juegos iniciales, el bebé construye su cuerpo y, como parte importante del mismo, su sistema nervioso. Ese mecanismo de construcción es binario, funciona por oposición y contraste, y su realización inicial se produce mediante la exploración de texturas, superficies, consistencias y agujeros.

Los primeros objetos de juego del bebé son su propio cuerpo, el de su madre, las babas, el alimento, el pis, la caca, los elementos de su higiene, la ropa y cualquier objeto a su alcance.

  • El juego es el medio de aprendizaje a través del cual el niño investiga, explora y descubre el mundo que le rodea. Conociendo el mundo, el niño se conoce a sí mismo.
  • Es su medio de expresión, comunicación y elaboración de conflictos. Repite simbólicamente situaciones placenteras y penosas, exteriorizándolas, poniéndolas fuera, intentando dominarlas a través de su actividad.
  • La manipulación de materiales y objetos es una base fundamental para el desarrollo de su capacidad lógica y simbólica.
  • Jugando, además, el niño se inicia en los roles que podrá desempeñar en el futuro.
  • El niño tiene capacidad espontánea para crear juegos, como arrojar cosas fuera de su alcance, taparse con la sábana, esconderse, meter objetos en agujeros, abrir y cerrar puertas y cajas. El hecho de que juguemos con él, e incorporemos el lenguaje y el canto, le permite enriquecer y fortalecer la construcción de su tan importante mundo de fantasía.

Cómo acompañar el juego del niño en casa

El juego del niño tiene más posibilidades en la medida en que haya aprendido a jugar con los padres. Cuando un niño pide un juguete, está reclamando afecto. El juguete puede ser sustituido por la presencia, el amor y la atención de los padres, pero ese afecto no puede ser sustituido por el juguete. La mejor manera de incentivar y valorar el juego de un niño es compartiendo la experiencia con él.

El niño que ha visto desvalorizados sus juegos corre el riesgo de ser un adulto que no se valore a sí mismo.La paciencia que pongamos en alentar, reconocer y alabar sus esfuerzos, las buenas palabras, las benditas palabras, ayudan en esa dirección. En cambio, los reproches, las palabras malditas, los regaños, las burlas, los motes, los golpes y los castigos conducen a una construcción masoquista, invadida de sentimientos de culpa, que pesará negativamente en la vida futura de ese niño.

Valorar la capacidad lúdica de nuestro hijo es facilitarle una actividad adulta más satisfactoria y gratificante.

Quedarán entonces comprometidas la relación con los demás, la capacidad intelectual y de aprendizaje, la imaginación y creatividad, la inquietud y el deseo, la salud física y mental, que son indisociables. Los estados depresivos, de ansiedad o de angustia y las manifestaciones sintomáticas patológicas suelen coincidir con carencias en la construcción de ese mundo de fantasías.