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Los niños que tienen algún tipo de problema emocional, cognitivo, físico o de comportamiento, pueden beneficiarse de la TACA o terapia asistida con animales.

“El fin de esta terapia es relacional y de vínculo entre ambos para así promover el bienestar del niño”, explica el terapeuta Enrique Moreiras Ingelmo, que ha codirigido el centro de terapia equina A Chaira en Ourense.

Diferentes publicaciones, entre ellas varios informes del centro A Chaira, confirman los beneficios que reporta el contacto del niño con los equinos:

  • Mejora del estrés y la ansiedad.
  • Ayuda a crear relaciones de amistad sanas y permite vivir de un modo más natural y de respeto con el entorno.
  • Mejora la satisfacción emocional y la autoconfianza.
  • Mejora la capacidad de atención y el autocontrol de las emociones.
  • Estimula el sistema respiratorio y el circulatorio.
  • Regula el tono muscular.
  • Incrementa la agilidad y fuerza muscular.

¿Cuándo puede ayudar la terapia con caballos?

La equinoterapia resulta un método que tiene como protagonista al caballo y se utiliza por profesionales para resolver necesidades en niños y adultos. A modo terapéutico o educacional favorece la ayuda en rehabilitación de diferentes áreas.

  • “Existen programas para el tratamiento de trastornos de comportamiento, discapacidades del desarrollo, lesiones cerebrales, trastornos de estrés postraumático, autismo o dificultades de aprendizaje, entre otros”, refiere la psicóloga y especialista en trauma Yolanda Álvarez Alén.
  • También tiene vinculación en el caso de niños que han sufrido situaciones de desamparo o negligencia parental. “La TACA empleada como una intervención complementaria a la terapia de apoyo psicológico, ha documentado en numerosos casos como la interacción “niño-animal” genera resultados positivos en la forma de interrelacionarse del menor”, expone la especialista.

Según la psicóloga Yolanda Álvarez Alén, la terapia asistida con animales ayuda con los síntomas de hiperactivación propios del TEPT (Trastorno de estrés postraumático), reduciendo la excitación ansiosa y guiando a los niños para establecer una base segura en el presente.

“Por lo tanto, los animales de terapia actúan como un soporte emocional que facilita la regulación emocional y permite crear el clima adecuado en terapia psicológica en el caso de experiencias traumáticas dolorosas”, explica esta psicóloga.

Las actividades de tipo terapéutico del centro de Celanova que dirigía Moreriras tenían como objetivo trabajar de forma integral las capacidades de los usuarios en todos sus niveles: cognitivo, emocional, físico y social, para mejorar el proceso personal.

“La participación con los coterapeutas, los caballos, era activa. Entre los usuarios también teníamos a discapacitados psíquicos y físicos, desde niños hasta adultos (síndrome de down, parálisis cerebral, autismo, bipolaridad, etc)”, sostiene el exdirector del centro.

Una opción terapéutica para niños con autismo

Aunque hoy en día no existe mucha evidencia sobre su eficacia, si se han encontrado algunos estudios que ponen de manifiesto el papel socializador de la TACA.

Concretamente, un trabajo realizado en la Universidad de Basilea evidencia que durante la terapia con animales los pacientes aumentaban sus comportamientos sociales, sus emociones positivas, la comunicación verbal y no verbal. “Se demostró también una mejora en el estado de ánimo gracias a la interacción con los animales”, explica la psicóloga Yolanda Álvarez.

Quizá por esta razón los niños con desórdenes del espectro autistase benefician de la terapia asistida con animales. “Los obstáculos con los que se encuentran en las relaciones vienen marcados por sus propias dificultades de comunicación. No reconocen sus sentimientos y presentan alteraciones en el lenguaje y el habla”, explica Álvarez.

Actualmente se desarrollan programas para estos niños con animales como los perros, los caballos e incluso las alpacas.

“La terapia asistida con animales también se emplea en el tratamiento de niños con lesiones cerebrales adquiridas que tienen dificultades en la esfera social, a la hora de comunicarse.El contacto con estos animales genera una respuesta del sistema nervioso parasimpático que consigue tranquilizar y facilitar las relaciones de estos niños con su entorno”, afirma la profesional.

Conexión con la naturaleza y mindfulness

El terapeuta Enrique Moreiras destaca que esta terapia también les permitía relacionarse con la naturaleza en un acto sagrado de Mindfulness (concentración mental plena)”. “En contacto con los caballos, los niños dan paseos por el bosque, observan los robles, abedules centenarios, perciben los sonidos de la naturaleza, los pájaros, el viento, los saltamontes, las mariposas…”

Tal como explica este terapeuta, parafraseando unas líneas del libro, El caballo como facilitador en el proceso de enseñanza-aprendizaje del niño con TDA-H de Juan Vives Vilarroig, la extrema sensibilidad del caballo a los estímulos del entorno hace que tengamos que interactuar con ellos de una manera conscientemente relajada y coherente con nuestros pensamientos (para, piensa y actúa).

El niño, en relación con el caballo establece una conexión con la naturaleza más relajada. “Se sientan a comer moras, a beber de las fuentes, pueden saltar, rodar por la hierba o sentarse a descansar a la sombra”, explica Moreiras.