¿Por qué nos tiene que importar muchísimo el cambio climático y qué hay que hacer para que no avance?

Inundaciones en Italia.

Hoy en día es difícil negar que sentimos y sufrimos el cambio climático en nuestra vida diaria en mayor o menor medida.  Olas de frío y calor, tormentas extremas, sequías, inundaciones, incendios, plagas, desertificación, pérdida de bosques, etc. ¿Por qué sucede y que debería suceder para evitar que la situación se agrave?

Nos pone en alerta que el informe más reciente del  Panel intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) Climate Change 2022: Mitigation of Climate Change” advierta que con los objetivos y políticas actuales, estamos acercándonos al precipicio, al límite de calentamiento del planeta (1,5 °C de acuerdo con establecido por 195 naciones en 2015 en el Acuerdo de París)

Los principales riesgos para América Central y del Sur son la falta de acceso al agua potable, efectos sanitarios graves (debido al aumento de las epidemias), la degradación de los ecosistemas de los arrecifes de coral (debido al blanqueamiento de los corales), sequías frecuentes y/o extremas que pondrán en peligro la seguridad alimentaria y las inundaciones, los corrimientos de tierra, la subida del nivel del mar, las mareas de tempestad y la erosión costera que puede generar daños severos a la vida y a medios de subsistencia. 

Un barrio de la ciudad de San Francisco cubierto de cenizas y humo debido a los incendios de California de 2020.

Aunque parezca un escenario de película apocalíptica en nuestro país ya estamos sufriendo los impactos, las pérdidas y los daños que exponen los informes internacionales.

Incendios e inundaciones:

La crisis climática ya es una realidad en Argentina y la sequía es uno de sus impactos más palpables y, junto al fenómeno de La Niña aumentan las condiciones para que sucedan eventos climáticos cada vez más graves.

Bariloche 13/01/22 El incendio de los lagos Martin y Steffen Foto: Marcelo Martinez

Los incendios en bosques y humedales no son nuevos, se repiten todos los años y la mayoría de ellos son intencionales y es urgente detenerlos. La quema de pasturas para ganadería intensiva y la gran cantidad de plantaciones exóticas suman aún más las posibilidades de que se expandan los fuegos.

2021 fue el año más caliente y seco en Argentina desde 1961: cuatro olas de calor afectaron al centro y sur de Argentina, y produjeron récords históricos de temperaturas máximas que alimentaron grandes incendios en la Patagonia ampliando en duración y extensión incendios para cambiar el uso del suelo.

Los incendios en la provincia de Corrientes, que dejaron más de 900 mil hectáreas quemadas, de las cuales más de la mitad eran humedales, volvieron a poner en primer plano la necesidad, no sólo de reforzar los sistemas de manejo del fuego y atención a estas catástrofes, sino de proteger de modo urgente estos ecosistemas. .

Animales quemados por incendios en Corrientes Foto: Emilio White

La falta de lluvias y condiciones de sequía extrema continuaron durante el 2021 en el norte del Litoral y la cuenca del río Paraná, luego de un 2020 extremadamente seco. El río Paraná experimentó una bajante histórica sin precedentes desde 1944.

Los gobiernos provinciales y Nación deben aumentar significativamente la infraestructura y los brigadistas para el combate a los incendios.

Por todo ello es hora de que la destrucción de ecosistemas clave como son los humedales y los bosques sea entendida como lo que es, un ecocidio y, por lo tanto, considerados como un delito penal.

Avance de la deforestación:

Los bosques y sus suelos almacenan más carbono que cualquier otro ecosistema terrestre y juegan un papel vital en la mitigación de la inestabilidad del clima. Manteniendo los bosques intactos, es decir como extensiones ininterrumpidas de paisaje forestal, aumenta su capacidad de recuperación frente al cambio climático.

Bosque chaqueño Foto: Axel Indik

Lamentablemente, la deforestación anula este efecto. Cuando se destruyen y degradan los bosques se libera a la atmósfera el carbono presente (ya sea por quema, degradación de los suelos, etc.) y al mismo tiempo se reduce o elimina totalmente la capacidad de fijación de CO2 de la masa forestal. Es decir, pasan de ser un “sumidero” o almacén que absorbe el carbono a ser una fuente de liberación de esos mismos gases que quería absorber. Y cuanto más tardemos en reducir estas emisiones, peores serán las consecuencias y más nos costarán en el futuro en términos económicos, sociales y ecológicos.

En Argentina, la región del Gran Chaco, es una de las más amenazadas por la deforestación y la degradación, es la que mantiene el 50% del contenido de CO2 de los bosques de Argentina.  Según resultados del segundo Informe Bienal de Actualización (BUR), el sector Bosques fue responsable de la emisión de 57,4 MtCO2eq en 2014, lo que representa el 15,6% de la emisión total de gases de efecto invernadero (GEI) de la Argentina de ese año.

Foto: Sebastián Pani

Las principales causas de la pérdida de bosques son el avance de la frontera agropecuaria (ganadería y soja transgénica) y los incendios. Justamente estos sectores Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Otros Usos de la Tierra representaron el 39% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de Argentina en 2017.  

Los planes de aumento del stock bovino de las provincias del norte (10 millones más de vacas) ponen en riesgo a 10 millones de hectáreas de bosques chaqueños. Esta deforestación y fragmentación dejará casi sin posibilidades de supervivencia, por ejemplo, al yaguareté en la región.

Yaguareté

En relación a las inundaciones un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria reveló que una hectárea con bosque chaqueño absorbe en una hora 300 milímetros de agua, mientras que una con pasturas, 100 milímetros, y una con soja, tan sólo 30 milímetros. 

Que Argentina sea uno de los diez países del mundo que más deforestan significa que estamos perdiendo a nuestra esponja natural por el avance descontrolado de la soja y la ganadería intensiva. Menos bosques es sinónimo de más inundaciones.

Explotación en el mar

El barco de Greenpeace Esperanza confronta la plataforma petrolera Brent C de Shell para protestar contra los desechos tóxicos en el mar.

Los océanos también son reguladores de la temperatura terrestre: sin ellos, la temperatura rondaría los 36°C por encima de los valores diarios.  Aportan entre el 50% y 80% del oxígeno que se libera a la atmósfera.  A su vez, cumplen un rol fundamental al capturar entre el 20% y 30% del carbono procedente de las emisiones de gases de efecto invernadero y lo almacenan en el fondo marino. De esa manera, contribuyen a la mitigación del cambio climático. 

Sin embargo, y de acuerdo a un reporte de las Naciones Unidas, la absorción de carbono que realizan los océanos se está viendo alterada por la actividad humana y, al igual que con la deforestación de bosques, esto podría invertir su rol como regulador del clima para transformarlos en aceleradores del calentamiento global

Organizaciones ambientalistas presentaron un amparo y medida cautelar contra el Estado Argentino, la Secretaría de Energía de la Nación y el Ministerio de Ambiente de la Nación, por la aprobación de la exploración petrolera offshore en el Mar Argentino, y piden que se declare la inconstitucionalidad y nulidad de la Resolución 436/2021 que aprueba la realización del proyecto de exploración sísmica en los bloques CAN 100, 108 y 114, por su afectación al mar, a la biodiversidad y al clima. Foto: Gabriel Bulacio

En nuestro país, la acción climática es insuficiente, y además continúa la promoción y expansión de la producción de hidrocarburos en el mar argentino durante las próximas tres décadas con los objetivos paradójicos de agilizar la transición hacia energías renovables.  Esto sucede aún cuando el IPCC determinó que no se pueden abrir nuevas fronteras de explotación petrolera en ninguna parte del mundo si queremos cumplir con los objetivos climáticos de limitar la temperatura global al 1.5C°.

Además de ser extremadamente peligrosa la explotación petrolífera offshore es sumamente incompatible con la realidad ambiental que le toca vivir a la Argentina. Esta actividad genera emisiones fugitivas de metano durante la explotación y emisiones de dióxido de carbono, óxidos nitrosos y otros durante la combustión de los hidrocarburos producidos. Estos Gases de Efecto Invernadero afectarán al clima donde quiera que se quemen.

Foto: Gabriel Bulacio

Resulta contradictorio que en nuestro país se esté impulsando la expansión de la industria petrolera en el Mar Argentino. Todas las etapas de este desarrollo son perjudiciales para los ecosistemas de nuestro mar, desde la exploración sísmica hasta la extracción. Destruye los ecosistemas marinos y tiene gravísimos impactos en su fauna Este proyecto podría generar emisiones anuales de hasta 3,1 millones de toneladas de CO2, una verdadera bomba de carbono.

La extracción y combustión de petróleo genera un gran volumen de emisiones  extra, que se sumarán a las vigentes, y a las emisiones del resto de los países, lo que profundiza el cambio climático, vulnerando así la subsistencia de las generaciones presentes y futuras. A su vez, la exploración sísmica impacta directamente en el poder de resiliencia del océano, propiciando el colapso del principal mitigador del cambio climático.

Activistas de Greenpeace a bordo del Arctic Sunrise documentaron y denunciaron un transbordo en altamar, los cuales facilitan la pesca ilegal, no regulada o no declarada. Desde el agua y con el mensaje Protegé él Mar Argentino, expusieron las prácticas que realizan estos pesqueros a 400km de la Península de Valdés, zona conocida como el Agujero Azul, al límite de la zona económica exclusiva de Argentina. Foto: Martín Katz.

Tenemos la necesidad de protección del Mar Argentino frente al avance de la industria petrolera, para la preservación de la biodiversidad marina -especialmente en áreas de alimentación y tránsito de especies-, y la economía de las comunidades costeras. Esperamos también que se le dé tratamiento al proyecto de Ley de área marina protegida bentónica Agujero Azul, que impulsa la protección del lecho marino en la plataforma extendida Argentina, un primer paso para proteger el ecosistema del Agujero Azul

Inundaciones en Jakarta, India.2019. Al menos 21 personas fallecieron por la catástrofe

Más inundaciones, más sequías, menos nieve y  más calor se  esperan para  los próximos años si los gobiernos no toman acciones urgentes. Cada ecosistema destruido redunda en menor capacidad de adaptación al cambio climático en la región dónde ocurre la destrucción. Sin una acción climática urgente, la crisis climática hará cada vez más vulnerable a nuestro país y esto pondrá en jaque nuestra seguridad alimentaria, energética, de infraestructura y económica. 

Desde Greenpeace trabajamos con campañas para impulsar la protección de ecosistemas (bosques, humedales, océanos, lecho marino) a través de leyes, de medidas más justas para evitar la destrucción ambiental y para ellos necesitamos de la participación y el apoyo de cada persona a la hora de poner estos temas en la agenda pública y de reclamar a nuestros gobernantes.

Participá de nuestras campañas:

Protegé nuestros Bosques

Protegé el Mar Argentino

Protegé los Humedales