Los pellets están hechos de restos de madera. El material se comprime hasta formar unas barras muy finas, de un diámetro de aproximadamente 0,6 cm, que luego se cortan a una longitud de entre dos y cinco centímetros. Para calentar con pellets de madera, necesitas una estufa de pellets.

A diferencia de la leña convencional, los pellets están estandarizados, de maneta que se puede automatizar y controlar con precisión la combustión, lo que a su vez es bueno para la eficiencia de un sistema de calefacción. La emisión de humos es mínima y el rendimiento calorífico, muy alto.

Calentar con pellets de madera tiene muchas ventajas

Con un sistema de calefacción de pellets, estás calentando con madera, una materia prima renovable, cuya combustión es en gran medida climáticamente neutra: cuando se quema madera, se libera tanto CO2 como fue absorbido por la planta.

Otra ventaja de los pellets es que desde hace muchos años son más baratos que el gas natural o el gasóleo para calefacción. Sin embargo, a medida que aumenta la demanda de combustibles fósiles, también puede aumentar la demanda de pellets de madera y, por lo tanto, el precio ha ido aumentando significativamente. Como ocurre con otros combustibles, el precio está sujeto a ciertas fluctuaciones. Pero no son tan fuertes como, por ejemplo, las del gasóleo o el gas natural.

Otros sistemas de calefacción que funcionan con madera también tienen la ventaja de precio. Sin embargo, en comparación con otros sistemas de calefacción de leña, la calefacción de pellets tiene la ventaja adicional de que funciona automáticamente. El sistema de calefacción de pellets se alimenta con combustible desde una central o, en el caso de una estufa de pellets para el salón, desde un contenedor de almacenamiento incorporado. En el funcionamiento diario, no notarás ninguna diferencia entre un sistema de calefacción central de pellets y un sistema de calefacción central de gas o gasoil.

Los pellets no son ecológicos por definición

Además de todas las ventajas, también existe una crítica justificada a las materias primas renovables y especialmente a los pellets de madera: la producción y el transporte de pellets de madera requiere un consumo considerable de energía.

Por otra parte, su combustión hace inevitable la emisión a la atmósfera de humos con partículas finas. En lugar donde ya haya niveles altos de este tipo de contaminación (entornos industriales y urbanos densos), puede ser un problema. No obstante, la cantidad de polvo fino y contaminantes es mucho menor que la que produce la leña o el gasoil.

Además, debido a la creciente demanda, es posible que ya no sea posible cubrir la demanda solo con desechos de madera. El suministro de madera procedente de la silvicultura sostenible también puede resultar complicado.

La madera es una materia prima renovable. Sin embargo, no sirve cualquier madera, cualquier pellet. Tiene que se un producto que se haya elaborado con respeto a los ecosistemas. Si deseas calentar con pellets de madera, debes utilizar pellets que tengan un sello medioambiental como el FSC. También son interesantes las certificaciones «ENPlus A1″ y l»DINPlus», que garantizan el cumplimiento de unos estándares de calidad.

Si deseas calentar con calefacción central de pellets, debes tener en cuenta una mayor necesidad de espacio. Además de la caldera, es necesaria un cuarto de almacenamiento para el suministro de pellets, que debería ser idealmente para un año. Para una casa unifamiliar, eso representa alrededor de 4,5 toneladas de pellets de madera que requieren un almacenamiento accesible desde el exterior con una superficie de alrededor de 4,5 metros cuadrados.

El hecho de que la calefacción de pellets sea o no conveniente para tu casa depende sobre todo de tus necesidades de calefacción. ¿Cuántas semanas al año la vas a necesitar? ¿Tienes un suministrador local de pellets sostenibles? ¿El precio es razonable? ¿Tienes espacio? Debes planificar y calcular cuidadosamente antes de apostar por este sistema de calefacción.