El verde es salud. Así de claro y directo. Un estudio publicado en The Lancet Planetary Health estima el impacto en la salud que supondría el disponer de más árboles en la ciudad, y las conclusiones son reveladoras: el aumento de los espacios verdes en las ciudades podría evitar muchas muertes prematuras.

En concreto, para la ciudad de Filadelfia (Estados Unidos), donde se ha centrado la metodología del estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), el incremento en el 30% de los espacios verdes podría evitar más de 400 muertes prematuras por año en toda la ciudad.

Los espacios cerrados: aún más contaminados

También en los espacios interiores (en casa, en el trabajo o en la escuela) se sabe que incorporar vegetación suma en conseguir una mejor calidad del aire que se respira.

De hecho, los estudios indican que el aire interior de una vivienda puede estar hasta 5 veces más contaminado que el del exterior debido a los productos de uso cotidiano que introducimos en ella.

El aire interior de una vivienda puede estar hasta 5 veces más contaminado que el del exterior.

Cuando se analiza de dónde proviene esta contaminación interior se toma conciencia de la relevancia de nuestras decisiones a la hora de elegir productos de uso cotidiano como los productos de limpieza, de higiene personal, los cosméticos, los ambientadores y también los materiales de construcción, los acabados de interior y la decoración.

Esto se debe a que algunas de las sustancias presentes en su composición tienen la capacidad de volatilizarse, como los compuestos orgánicos volátiles, y acaban en el ambiente y en el cuerpo al respirar.

Los tóxicos más habituales en el aire de casa

Algunos de los tóxicos del aire comunes en casa son:

  • Formaldehído. Es un gas incoloro que se reconoce por su olor picante y por ser irritante. Suele estar muy presente después de una reforma, por los materiales de construcción y acabados de interior, como maderas conglomeradas, colas, pinturas, barnices, muebles y tejidos. También se encuentra en productos de limpieza del hogar, de aseo personal y cosméticos como el esmalte de uñas.
  • Benceno. Se emite a partir de pinturas, resinas, productos de limpieza, humo de tabaco, disolventes, lacas y materiales de decoración como vinilos y alfombras o moquetas sintéticas.
  • Amoniaco. Está presente en productos de limpieza, detergentes, cosméticos y fertilizantes. De olor fuerte y muy característico, puede producir irritación de las mucosas de la nariz, ojos y garganta.
  • Tricloroetileno. Se usa en el lavado en seco, en la producción de tintas de impresión, tintes para madera, tejidos, pinturas y limpiadores donde está como disolvente.

Cómo curar un edificio enfermo: la ayuda de las plantas

La Organización Mundial de la Salud estima que un 30% del parque inmobiliario actual tiene algún déficit en la calidad del aire interior, una situación que se conoce como el Síndrome del Edificio Enfermo.

Algunos síntomas que pueden alertar de que el ambiente interior no es óptimo para sus usuarios habituales son:

  • Malestar
  • Dolor de cabeza
  • Cansancio
  • Picor y sequedad de ojos y mucosas de la nariz y la garganta
  • Bajo rendimiento

En este contexto, la ciencia analiza cómo usar la vegetación para conseguir ambientes más saludables.

Los estudios del científico Bill Wolverton, que trabajó en la NASA en los años 80 del pasado siglo, ya apuntaban a la capacidad que tienen las plantas para absorber y eliminar del aire compuestos orgánicos volátiles. Después de casi cuatro décadas, nuevas investigaciones abordan la relevancia de la vegetación como purificadora del aire.

Abordar el limpiar la contaminación con plantas es lo que se analiza desde la fitorremediación, que destaca sus múltiples beneficios: En palabras del doctor Federico Brilli, del Instituto para la Protección Vegetal Sostenible de Florencia: «los fisiólogos de plantas deberían trabajar con los arquitectos para mejorar el verde en el interior».

La investigación debe analizar el papel del microbioma de las plantas en limpiar los contaminantes.

El estudio de qué papel tienen los microbiomas de las plantas, es decir, de la función de las poblaciones de bacterias y hongos que viven con las plantas tanto en el suelo como en las superficies de las hojas en eliminar contaminantes, será clave para avanzar en conseguir las mejores prestaciones vegetales a favor de la calidad ambiental de los espacios interiores.

Beneficios de llenar de plantas el espacio interior

Las plantas mejoran la percepción del entorno y psicológica. El verde aporta belleza, reduce el estrés, cuida las defensas y conecta con la medicina de la naturaleza. Y basta con verlo. Los pacientes que ven verde por su ventana se recuperan antes y con menos analgésicos, como indican los estudios del doctor Ulrich. Realmente, tienen superpoderes.

Pero además, las plantas son grandes aliadas de la salud ambiental. ¿Sabes todo lo que pueden hacer por ti?

  • Purifican el aire. Las plantas, a través de la fotosíntesis, contribuyen a oxigenar el aire. También eliminan sustancias orgánicas volátiles del aire, actuando como eficientes biofiltros que lo purifican. Los pulmones y todo el sistema respiratorio lo agradecen.
  • Mitigan la temperatura. Las plantas pueden ayudar a reducir la temperatura ambiental. Se estima que, con ellas, se puede requerir un 30% menos de aire acondicionado, lo que conlleva un ahorro en la factura energética. En la ciudad, una fachada verde reduce un 3 ºC la temperatura.
  • Fijan el CO2.Reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) es clave para paliar el cambio climático. Las plantas son esenciales por su capacidad de captar el CO2 atmosférico y metabolizarlo a través de la fotosíntesis para obtener azúcares y otros compuestos que precisan.
  • Amortiguan el ruido. La vegetación actúa a modo de barrera del sonido, absorbiéndolo y, por consiguiente, reduciendo su impacto ambiental. Una fachada verde, por ejemplo, absorbe un 41% más de ruido que una tradicional y ello significa que el ruido ambiental se reduce a la mitad.
  • Regulan la humedad relativa. Las plantas están ajustando de forma constante las aberturas de los estomas de las hojas según la humedad del aire y la presión de vapor. En ambientes más húmedos ayudan sobre todo especies como la hiedra, el espatifilo o los helechos.

Biosistemas: una tecnología natural frente a la tecnología artificial

Los estudios del Dr. Brilli, del Instituto para la Protección Vegetal Sostenible de Florencia, analizan los biosistemas cuando se combinan las tecnologías de limpieza de aire con las plantas de interior que muestran un mejor rendimiento, a fin de conseguir una óptima calidad del aire en los edificios del futuro, al menor coste.

En la actualidad, la tecnología que se suele aplicar para limpiar el aire integra la ventilación mecánica, aires con electrofiltros, luces ultravioletas… con altos costes de instalación y mantenimiento y un importante consumo de energía.

En cambio, los estudios indican que las plantas de interior han optimizado el rendimiento fotosintético de las hojas bajo intensidades de poca calidad de luz. Esta adaptación supone la presencia de grandes áreas de superficie foliar y una reducción de las aberturas estomáticas, lo que favorece la deposición de contaminantes en las superficies de las plantas.

En cualquier caso, como la calidad e intensidad de la luz en espacios interiores no suele ser óptima y eso limita la apertura de los estomas, para no restringir el flujo de contaminantes que podrían entrar por los estomas de las hojas, lo mejor es ubicar las plantas en condiciones de luz óptimas.

Cómo elegir las mejores plantas de interior: 10 plantas esenciales según la NASA

En general, la preferencia para la selección de las plantas de interior suele obedecer a cuestiones estéticas y de requerimiento de pocos cuidados de mantenimiento.

Pero, más allá de la belleza, se pueden seleccionar para obtener la máxima eficiencia como limpiadoras del aire interior. Para ello, se recomienda tener 1 ó 2 plantas por cada 10 m2 de superficie de casa.

El estudio Clean Air de la NASA destacó la capacidad limpiadora del aire de algunas plantas de interior. ¿Cuál elegir y cómo cuidarla?

  • Ficus. Pon en un lugar luminoso de la casa. Riega dos veces por semana en verano, sin encharcar; una en invierno. Limpia el formaldehído.
  • Potus. Entre riego y riego, deja que se seque la tierra y evita la luz directa. Ayuda a eliminar el benceno y el formaldehído del aire interior.
  • Cinta. Evita el sol directo, riega dos veces por semana y, como le gusta la humedad, pulveriza las hojas. Filtra el formaldehído y el xileno.
  • Palmera. Es poco exigente, buena eliminando tóxicos como el formaldehído y aporta humedad ambiental. Evita sol directo y dale riego regular.
  • Tronco de Brasil. Dale luz evitando el sol directo y pulveriza sus hojas. Filtra amoniaco, tricloroetileno y formaldehído.
  • Helechos. Muy resistentes y de fácil mantenimiento, les gusta la humedad y son buenos filtradores del amoniaco y del formaldehído.
  • Espatifilo. Mantén la tierra siempre húmeda en fase de crecimiento, pulveriza las hojas. Filtra todos los contaminantes descritos.
  • Aglaonema. Evita las corrientes de aire y mantén la tierra húmeda. Resiste bien en zonas de poca luz. Limpiadora de formaldehído y benceno.
  • Sansevieria. Le gusta la luz, no directa. Regar cuando se haya secado el sustrato. Limpia el formaldehído, el benceno y el tricloroetileno.
  • Hiedra. Le gustan la temperatura fresca y la tierra húmeda sin encharcar. Es buena limpiadora del formaldehído y el benceno.

Asegura un riego y unas condiciones de luz adecuadas en tus plantas de interior. Sin olvidar que el primer paso es no «ensuciar» el ambiente introduciendo sustancias nocivas con cada compra.

Plantas que piensan y purifican

Dominan. Las plantas constituyen más del 80% de la vida en el planeta, son la especie dominante. Tenemos mucho que aprender todavía de ellas, afirma el escritor e investigador de la Universidad de Florencia Stefano Mancuso, uno de los divulgadores más influyentes del mundo vegetal y su inteligencia.

Piensan. Nosotros no tenemos la patente de ser inteligentes; la inteligencia tiene que ver con mucho más que lo que se parece a nosotros. Así lo cuenta Paco Calvo, director del Laboratorio Minimal Intelligence Lab (MINT-Lab), que se dedica a estudiar a las plantas, y en concreto su inteligencia.

Son autónomas. La inteligencia es autonomía; un sistema inteligente debe ser autónomo, dice Paco Calvo. Con el sistema del time-lapse, con una foto cada minuto, estudia el comportamiento de la judía trepadora. Resulta increíble ver su comportamiento, lo que hace en tres días, eso que el ojo no percibe. Y todo, sin moverse. En las plantas es una plasticidad fenotípica, en el crecimiento está su conducta.

El futuro es vegetal. Este es el título de uno de los libros de Stefano Mancuso, en el que narra por qué en el reino vegetal están las claves para reparar la agresión que la humanidad ha cometido contra el planeta. Y afirma: «Hay que acercarse a ellas al revés, sin el prejuicio animal: son una forma increíble de inteligencia, como de otro planeta».

Tecnología biofílica. Necesitamos poner el foco de atención en la naturaleza, aprender de ella y respetarla, afirma Bhavik Bakshi, profesor de la Ohio State University. Su estudio publicado en Environmental Science & Technology indica cómo la biofilia es la solución contra la contaminación.