Las hortalizas requieren cuidados similares a las plantas decorativas pero, además de ser bonitas, se comen. Por eso están proliferando los huertos urbanos en macetas. Hay muchas razones para empezar a cultivar tus propias hortalizas en casa:

  • Con el huerto además de producir alimentos se busca recuperar el contacto con la naturaleza y experimentar la satisfacción de cosechar y comer lo que uno ha cuidado con sus manos. Permite disponer de una pequeña cantidad de alimentos frescos cultivados sin plaguicidas y abonados de forma ecológica.
  • Es una actividad al alcance de cualquiera, solo hace falta un espacio al aire libre donde poner unas macetas: balcones, terrazas, patios y hasta el alféizar de una ventana pueden servir. Observar el ciclo de la vida pacifica el espíritu, el contacto con la naturaleza relaja y ayuda a ver los problemas en su justa medida.
  • Es una actividad adecuada para personas de todas las edades. El huerto es un juego para los niños: les encanta meter las manos en la tierra, regar las plantas, cosechar los frutos y, por supuesto, comérselos. Aprenden buenos hábitos de alimentación y que las frutas y las verduras no nacen en las bandejas del supermercado sino que necesitan cuidados para desarrollarse. Si ellos se encargan de regar el huerto, aprenderán a ser responsables y se sentirán orgullosos de colaborar.

¿Qué se necesita para montar un huerto en casa? ¿Qué es mejor plantar en las macetas? ¿Cómo cultivar para obtener buenos resultados? Te lo explicamos a continuación.

Macetas y jardineras para cultivar hortalizas en casa

Las macetas deben ser lo más grandes posible, aunque algunas hortalizas como lechugas o cebollas pueden crecer bien en pequeños tiestos siempre que no les falte agua.

En general, hay que buscar contenedores con una profundidad de entre 20 y 40 cm para que las raíces puedan desarrollarse bien.

Los mejores resultados se obtienen con grandes macetones o jardineras ya que mantienen la humedad más constante y las raíces se recalientan menos.

Las macetas de color blanco son ideales para el verano ya que mantienen las raíces más frescas mientras que las de color negro, que absorben el calor del sol, son más adecuadas para los meses fríos.

Con un poco de imaginación se pueden reciclar muchos recipientes para usarlos como macetas: garrafas de agua, bañeras viejas, bolsas de tela plastificada de supermercado… Lo único que hace falta es realizar algunos agujeros en el fondo para facilitar el drenaje.

Los tiestos se deben llenar con tierra fértil; normalmente se usan mezclas de turbas o fibra de coco con abonos como estiércol, humus de lombriz o guano de aves. Estas mezclas de sustratos son especialmente adecuadas para plantar en contenedores ya que tienen muchos nutrientes y una gran capacidad de retención de agua, lo que reduce la necesidad de riego y asegura que las hortalizas tengan todo el alimento que requieren.

Contenedores y mesas de cultivo

Las mesas de cultivo permiten sembrar una gran variedad de hortalizas en poco espacio. Incluso las personas mayores o con problemas de movilidad pueden trabajar en ellas.

Estas mesas se rellenan con una mezcla de sustratos muy nutritiva, normalmente compuesta por fibra de coco y lombricompost (el humus que las lombrices producen al digerir la materia orgánica y uno de los abonos ecológicos más completos).

Los tres ingredientes para un huerto urbano exitoso

El secreto para lograr un rápido crecimiento consiste en que a las plantas no les falte ninguno de los tres elementos que necesitan: agua, luz y nutrientes.

El sol

Es el elemento básico, sin él no hay crecimiento. En general, la orientación sur es la preferida porque cuantas más horas diarias de sol tenga la terraza mejor crecerán las plantas. Los frutos, especialmente los tomates y los pimientos, producen muy poco si no tienen abundante insolación.

Pero si el balcón da al norte tampoco hay que desanimarse. Aunque crezcan más despacio, también es posible cultivar verduras. Las hortalizas que mejor sobreviven en terrazas con pocas horas de sol suelen ser las de hoja y las de raíz: espinaca, apio, col, coliflor, coles de Bruselas, lechuga, nabo, puerro, rábano, acelga, escarola, habas, guisantes, fresas y muchas aromáticas como perejil, cilantro, menta, albahaca y orégano.

Riego

Es el principal cuidado que necesita un huerto, en especial cuando las plantas crecen en macetas, donde la cantidad de humedad disponible es mucho menor que en el suelo.

En primavera y otoño, salvo que llueva, las plantas necesitan riego cada dos o tres días, mientras que en verano el riego debe ser diario.

Una buena idea es instalar un sistema de riego gota a gota y conectarlo al grifo mediante un programador que abra el agua un rato cada día. Las plantas reciben con regularidad lo que necesitan, se ahorra agua y se gana libertad.

Abonos

En una maceta cabe poca tierra y, salvo que hayamos preparado un sustrato extremadamente rico en nutrientes, probablemente será necesario añadir algo de abono durante el ciclo de cultivo.

Los abonos ecológicos sólidos, como estiércol, guano, compost o humus de lombriz, se suelen mezclar con el sustrato al llenar las macetas. Si hace falta añadir más durante el crecimiento, simplemente se esparcen sobre la tierra y el agua de riego se encarga de llevar los nutrientes hasta las raíces.

Los abonos líquidos se aportan disueltos en el agua de riego y su efecto es más rápido aunque de menor duración.

Las plantas sanas y bien alimentadas muestran hojas de color verde intenso pero cuando los nutrientes escasean el color verde se vuelve más claro, y puede llegar, si la carencia se prolonga, hasta el amarillo.

Vigila el color de las plantas y aumenta la frecuencia de abonado si las hojas se aclaran demasiado.

¿Qué es mejor, semillas o planteles?

Hoy en día, con la proliferación de huertos urbanos, la mayoría de las tiendas de jardinería venden plantel de hortalizas, lo que evita tener que sembrar a partir de semillas. Las plántulas se compran listas para ser trasplantadas y empezar a crecer, lo que acorta en uno o dos meses la duración del proceso.

Aun así hay algunas hortalizas que se siguen sembrando a partir de semillas: zanahorias, rábanos, nabos, girasol, remolacha… Por supuesto, si se quiere cultivar alguna variedad poco corriente habrá que recurrir a las semillas, ya que los vendedores de plantel solo suelen disponer de las más comunes.

Qué plantar en un huerto urbano: las verduras más fáciles de cosechar

  • Los rabanitos se cosechan solo un mes después de sembrarlos. Por su pequeño tamaño se pueden cultivar junto con hortalizas de crecimiento lento como zanahorias o tomates ya que se cosecharán antes de que se precise el espacio.
  • Las lechugas crecen rápido con buen tiempo y sembrando plantel se cosechan entre uno y dos meses después.
  • La rúcula es otra planta de crecimiento rápido y su sabor anuezado, mucho más notable recién cosechada, le da un toque distinto a cualquier plato. Esparcida sobre una pizza recién horneada resulta sencillamente espectacular.
  • Las zanahorias se cultivan a partir de semillas, basta con esparcirlas sobre la tierra húmeda y cubrirlas ligeramente. Necesitan poco abono y aprovechan los nutrientes que puedan quedar tras haber cosechado otra verdura.
  • Las patatas se pueden sembrar en macetas, aunque conseguir una buena producción no es sencillo, ya que es un cultivo con necesidades muy grandes de nutrientes: conviene que el sustrato contenga, al menos, un tercio de estiércol o de humus de lombriz. En cualquier caso resultan muy fáciles de cultivar a partir de cualquier patata a la que le haya salido un brote.
  • Los tomates. Pocas hortalizas resultan tan sabrosas como un tomate maduro recién cogido. Para muchos horticultores, cosechar tomates es su mayor deseo. No es la hortaliza más fácil de cultivar y suele necesitar tratamientos preventivos contra los hongos, especialmente el oídio y el mildiu.
    El tratamiento ecológico más usual consiste en pulverizar las plantas con sulfato cúprico, un fungicida natural a base de cobre y azufre que previene el ataque de ambas especies de hongos. Los pimientos, las berenjenas, las patatas y los calabacines también se benefician con la aplicación de azufre y cobre.
  • Algunas hortalizas trepadoras como los pepinos, las judías o los guisantes necesitan soportes. Los tomates también, aunque hay que atarlos a los tutores porque no se enredan ellos solos.
  • El calabacín es una de las hortalizas más agradecidas siempre que disponga de una maceta grande. Cuando crece en una tierra fértil y abundante puede llegar a dar un calabacín cada dos o tres días durante todo el verano.
  • Los girasoles crecen fácilmente y a los niños les encantan las pipas tostadas.

¿Cómo aprovechar el espacio en un huerto casero?

La principal limitación de los huertos urbanos suele ser el espacio, salvo que se disponga de una gran azotea. La mayoría de personas solo cuentan con un balcón o una pequeña terraza.

Es difícil que un huerto en el balcón cubra las necesidades semanales de verduras y hortalizas, aunque sus productos sean la estrella de muchos platos. Para incrementar la producción se hace preciso agudizar el ingenio

Para lograr la máxima producción de hortalizas conviene aprovechar bien el entorno y renunciar a cultivar las verduras de crecimiento más lento o que requieren más espacio.

Mientras que unos rabanitos tardan un mes en crecer y lechugas, acelgas, coles y guisantes unos dos meses, los tomates, pimientos y berenjenas necesitan al menos tres meses para comenzar a producir. Las cebollas secas requieren casi cinco meses pero las que se consumen en fresco están listas a partir de los dos meses y medio.

Compartir tiesto

En mesas de cultivo, jardineras y grandes macetones se pueden cultivar juntas distintas hortalizas para ahorrar espacio, aunque se debe evitar mezclar variedades que compitan por los mismos nutrientes.

Si clasificamos las hortalizas en función de la parte que se consume, habría que combinar plantas de raíz, hoja, fruto y flor, ya que necesitan nutrientes distintos y no compiten demasiado. Lo que hay que evitar es sembrar juntas dos verduras del mismo tipo.

Reponer

Entre las verduras de crecimiento lento como las coles se pueden sembrar plantas rápidas como lechugas o rabanitos que aprovechan los espacios libres mientras las coles van creciendo.

Cada vez que se coseche una planta se vuelve a sembrar una nueva en el hueco, de ese modo la terraza puede proporcionar verduras continuamente.

Dos niveles

Algunas plantas como tomates, guisantes, pepinos o fresas se pueden cultivar en macetas colgantes dejando que tallos y frutos cuelguen libremente. Este sistema permite cultivar una mayor cantidad de plantas en el mismo espacio, unas al nivel del suelo y otras por encima.

Llena tu balcón de plantas aromáticas

Muchas aromáticas necesitan sol abundante y soportan muy bien el calor del verano aun con poco riego: salvia, lavanda, tomillo, mejorana, orégano, romero.

Otras como la menta, el perejil, la albahaca, el cilantro y el cebollino crecerán mejor con algo más de agua e incluso en semisombra.

El laurel es un arbusto de mayor tamaño y necesita una maceta más grande pero dura muchos años y se puede podar para controlar su crecimiento.

Para saber más…

Si te has decidido a poner en marcha tu propio huerto casero, estos libros pueden ayudarte a tener mejores resultados:

  • El huerto en macetas, de Bob Purnell (Ed. Grijalbo)
  • Tu huerto en el balcón, de Gabriel Herreros y Jabier Vázquez (Ed. Txertoa)
  • Cómo cultivar hortalizas en macetas, de Eduard C. Smith (Ed. Omega)