El doctor Alberto Ruano lleva años investigando la epidemiología del cáncer, fundamentalmente en la carcinogénesis de origen ambiental y la causada por el gas radón residencial. Con más de 80 publicaciones científicas sobre el tema, es uno de los mayores expertos en la materia.

El radón es un gas cancerígeno que es elprincipal responsable del cáncer de pulmón entre los no fumadores. Es invisible e inodoro y tiende a acumularse en los espacios cerrados construidos sobre terrenos graníticos.

Para evitar la exposición hay que construir los edificios con cámaras de separación del suelo y sistemas de ventilación adecuados. Muchos edificios en España necesitan reformas para reducir la exposición a radón, sobre todo en Galicia, el sur y el oeste de Castilla y León, el norte de Extremadura, zonas de la Comunidad de Madrid y el Maresme en Cataluña.

«Existe una desinformación general sobre el radón»

–¿Cree que el radón residencial se ha descuidado por los médicos?
–En general, puede ser, pero sobre todo ha sido como consecuencia de una desinformación general. El radón es un carcinógeno humano reconocido por la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer, de la OMS, desde 1988.

–Si para la radioactividad no hay una dosis segura, ¿cómo valora el límite máximo de exposición que incorpora el Código Técnico de la Edificación?
–El término seguridad es muy rígido. Así como no hay un valor seguro para la radiación ionizante, podríamos decir lo mismo para cualquier tipo de radiación. El límite máximo es el que obliga la legislación Europea, pero en otros países ya tienen 200 Bq/m3, como Irlanda, Reino Unido o Canadá. Estados Unidos tiene 148 Bq/m3 desde hace décadas. No obstante, el límite de 300 Bq/m3 es bienvenido, pues en España partíamos de mucho atraso en el control de radón.

–Ahora que se va hacia los edificios más estancos para conseguir mayor eficiencia energética, ¿cómo afectará al radón interior?
– El problema se ha solucionado muy satisfactoriamente en los países nórdicos (mucho más fríos) desde hace años. Se puede conciliar perfectamente la estanqueidad de la vivienda con un nivel de radón saludable. Si los edificios se construyen de forma adecuada, no tiene que haber problema.

–¿Qué recomendaciones se pueden dar para evitar el radón en casa?
–Lo primero medir para saber si existe en concentraciones elevadas o no, y posteriormente, en caso de que existan, actuar para reducir en función de la concentración observada. La creencia general es que vale con abrir una ventana y listo, pero esto no funciona en muchas ocasiones, la ventilación natural no es el remedio que todos piensan y muchas veces habrá que ocurrir a ventilación forzada u otro tipo de medidas.