Qué es la contaminación atmosférica

La contaminación atmosférica es la manera en como se define la presencia contaminantes en la atmósfera, ya sean de sustancias, materias o formas de energía.

Las causas son diversas dependiendo del tipo de contaminante que estemos hablando, aunque el conjunto de ellos suponen un grave peligro y una amenaza a diversas formas de vida y la supervivencia de la misma en tierra.

Cuáles son las causas de la contaminación atmosférica

Una de las formas de contaminación atmosférica más evidente es la del aire. Las causas son diversas, pero principalmente están relacionadas con la quema de combustibles fósiles. El carbón, el petróleo y el gas siguen siendo las formas en las que se genera la energía con diversas finalidades.

De todas las formas de generar energía, tanto renovables como no, siguen estando en el dominio a nivel mundial los combustibles fósiles, pese a las advertencias climáticas que el propio planeta nos da, así como el trabajo de muchos científicos y ambientalistas a nivel global.

En la actualidad los combustibles fósiles siguen siendo las principales fuentes, sumando juntas más de un 85% de las mismas:

  • Petróleo: 32,89 %
  • Carbón: 29,16 %
  • Gas natural: 23,40 %

La verdad que son cifras poco alentadoras, ya que esta contaminación sigue incrementándose, y junto a las otras formas de contaminación relacionada como la quema de los bosques y la deforestación, el aumento de plásticos y la contaminación de las aguas.

La extracción minera es otra de las maneras en la que se contamina el medio ambiente y por ende la atmósfera. Una de las formas más nocivas es la contaminación por mercurio que afecta a la atmósfera pero también a los ríos, a los suelos y por ende a la fauna, flora y a los humanos de las regiones explotadas.

El uso de agroquímicos y pesticidas son otra de las maneras en que se produce la contaminación atmosférica. Como es sabido, muchos de los pesticidas más utilizados en las extensiones dedicadas a la agricultura, principalmente (aunque no solo) en la agricultura intensiva.

Estos afectan a la atmósfera, al aire que respiramos pero mucho más a los alimentos que consumimos, a los animales que rondan los entornos fumigados, a las aguas subterráneas y a la flora circundante.

Como dice la organización mundial de la salud, los “productos químicos peligrosos, como los plaguicidas, se pueden clasificar, según estudios científicos de sus efectos potenciales para la salud, en cancerígenos (pueden provocar cáncer), neurotóxicos (pueden dañar el cerebro) o teratógenos (pueden dañar al feto)”.

El RoundUp, el producto estrella de Monsanto a base de glifosato, del que ya hemos hablado recientemente (y es muy defendido por el lobby de los agroquímicos como se puede ver en los comentarios de nuestro artículo) está dentro de la categoría primera, aunque la propia OMS, no sabemos por qué lo define como “posiblemente cancerígeno”, cuando hay sobradas pruebas que demuestran que es una realidad más que una posibilidad.

La deforestación es otra de las causas de la contaminación atmosférica. El motivo principal es que los árboles, y sobre todo las enormes extensiones arboladas como bosques y selvas tropicales, cumplen una función vital en la regeneración del aire.

Además, muchos procesos de deforestación con finalidades industriales o para cultivos extensivos, así como para urbanizaciones o cría de ganado, están hechos con la quema de grandes extensiones de bosques, lo que genera además mucho más CO2 añadido directamente a la atmósfera.

Por último, relacionado con todas las otras, está la industrialización relacionada con el consumismo. Es decir, la industria que genera ingentes cantidades de productos para el consumo superfluo e innecesario de los países ricos y de las clases acomodadas alrededor del planeta. De estos, uno de los ejemplos más grotescos es la industria de la “moda”, o mejor dicho de la ropa de usar y tirar. Otro ejemplo sería el exceso de productos de origen animal, completamente innecesario a nivel nutricional (eso sin entrar en cuestiones éticas) y un derroche a nivel ambiental.

Consecuencias de la contaminación de la atmósfera

Las consecuencias de la contaminación atmosférica son muchas y se extienden a lo largo y ancho de todo el planeta.

La más evidente es el cambio climático producido por el efecto invernadero y el calentamiento global, el aumento de las temperaturas dentro de la superficie terrestre.

Otra es la lluvia ácida, que es la que mezcla las precipitaciones con sustancias contaminantes, afectando directamente a los ríos, a las plantas y a las fuentes hídricas.

La capa de ozono se ve también directamente afectada por la contaminación.

La atmósfera contaminada a su vez, provoca infinidad de problemas en las personas: problemas de piel, enfermedades degenerativas, todo tipo de cánceres y un montón de problemas respiratorios. Esto es más evidente en las zonas altamente contaminadas.

Soluciones posible a la contaminación atmosférica

Las soluciones que se pueden plantear contra la contaminación atmosférica son tanto a gran escala, desde las instituciones, como de las personas. No se trata de hacer caer el peso de las causas que tienen un origen en la industria y las políticas medioambientales tan pasotas de los gobiernos en las personas individuales, sino de que las propias personas, a vista de la negligencia de los políticos tomen parte en el asunto.

Algunas de las medidas podrían ser:

Evitar el uso del transporte individual siempre que sea posible. Hay diversas maneras, siendo la más evidente el uso de transporte colectivo, pero también compartir vehículo, por ejemplo, si varias personas van hacia un mismo lugar, llenar el coche, hay aplicaciones disponibles para esto. Usar bicicleta y caminar, también son maneras de ayudar a mejorar el medio ambiente, además de ser muy saludables.

Fomentar los jardines verticales y los huertos urbanos son otras maneras de ganar espacio verde en las zonas dominadas por el hormigón y el ladrillo.

Consumir de manera responsable. Esto significa evitar el derroche energético, la compra de productos innecesarios, el excesivo uso de los plásticos o los “caprichos” absurdos que acabarán en la basura. También podemos sumarnos a formas de consumo como el zero waste, así como de los productos de cercanía o kilómetro cero, y de los alimentos de temporada.

Evitar el uso derrochador de las fuentes de energía y del agua. No es necesario poner la calefacción a tope, ni darse baños todos los días. Mira nuestros consejos sobre cómo cuidar el agua, o los tips para conseguir una eficiencia energética en casa.

Al mismo tiempo, las políticas municipales deberían ser las de impulsar el transporte colectivo, fomentar el consumo responsable, la conciencia sobre los residuos y la creación de zonas verdes.

¿Qué otras soluciones posibles ves a este tema tan difícil de la contaminación atmosférica? ¡Déjanos tu comentario! Las opiniones de los demás nos ayudan a crecer a todos.

Este post es autoría de Ecocosas puedes ver la entrada original en Contaminación atmosférica: causas, consecuencias y soluciones