Si para mantener la casa limpia utilizamos productos de limpieza convencionales, estaremos eliminando gérmenes, pero llenando la casa de sustancias dañinas que también afectan a nuestra salud.

De hecho, en estas últimas semanas se han dado muchos consejos sobre cómo limpiar las superficies y los objetos con el fin de prevenir el contagio con el virus SARS-CoV-2. Se ha recomendado, por ejemplo, limpiar con lejía, alcohol, amoniaco y otros productos en distintas proporciones, según el tipo de material.

Esto puede llevarnos a pensar que, si no usamos estos productos y elegimos limpiadores naturales, más respetuosos con nuestra salud y el medio ambiente, estaremos más expuestos al virus. También puede preocupar a las personas más sensibles al efecto irritante e incluso tóxico de estos productos, que tendrían que elegir entre exponerse al virus o a los químicos que les perjudican.

Para el SARS-CoV-2 basta el jabón

En realidad, los consejos que incluyen lejía y amoniaco son adecuados para una limpieza sanitaria o profesional cuyo objetivo es la mayor desinfección posible de todo tipo de bacterias y virus. Pero si nos ceñimos al coronavirus, su mayor enemigo es el jabón.

El virus se compone de una proteína envuelta por una membrana grasa. Los tensioactivos del jabón disuelven esta membrana y destruyen el virus, que pierde su capacidad para infectar.

Cualquier jabón o producto de limpieza del hogar que usemos habitualmente es eficaz, pues todos incluyen tensioactivos, incluidos los ecológicos y los jabones «syndet» para piel sensible. No hace falta, por tanto, recurrir en casa a la lejía ni al amoniaco.

Pero además hay que saber que más del 50% de los productos de limpieza que se usan en el hogar contienen ingredientes que dañan los pulmones y el sistema respiratorio, según un análisis del Environmental Working Group (EWG). Entre los ingredientes más perjudiciales para la salud están los ftalatos, el percloroetileno, el triclosán, los compuestos de amonio cuaternario (QAC) o el 2-butoxietanol.

Limpieza de los puntos conflictivos

No obstante, si quieres realizar un acabado desinfectante sobre los puntos que te parezcan más peligrosos, como manetas de puertas o superficies de baño y cocina, puedes recurrir al alcohol y al agua oxigenada. Para limpiar con alcohol, mezcla 350 ml con 150 ml de agua. Así obtendrás una disolución al 70%. El agua oxigenada pulverízala tal como la venden en farmacias y droguerías, en disolución al 3%.

Para la limpieza habitual, podemos hacer nuestras propias fórmulas con productos inocuos como bicarbonato, vinagre o limón, o bien elegir alguna de las muchas opciones naturales y ecológicas que existen en el mercado.

Elige productos de limpieza naturales y ecológicos

Para asegurarte de que tus productos de limpieza sean naturales lo mejor es que estén certificados. El sello más exigente es Ecocert, pues obliga a usar materias primas renovables. Ofrece 2 niveles de aval: «Detergentes Naturales» y «Detergentes Naturales fabricados con Ingredientes Ecológicos».

El primero garantiza el uso de ingredientes realmente biodegradables y permite algunos ingredientes sintéticos (hasta el 5%). El segundo exige que al menos el 10% de ingredientes sean de agricultura ecológica.

3 fórmulas para limpiar sin tóxicos

  1. Multiusos: mezcla vinagre blanco y agua a partes iguales con unas gotas de aceite esencial de árbol de té. Pulveriza en metales, azulejos y superficies pulidas.
  2. Con jabón: otro multiusos para la limpieza general: diluye 1 cucharada de jabón y otra de bicarbonato en 1 litro de agua caliente.
  3. Para los suelos: añade una taza de vinagre blanco a 4 litros de agua. Si es parquet, diluye una cucharada de jabón potásico en 5 litros de agua y luego pasa una mopa seca.