La temperatura del planeta en nuestras manos: la actividad humana creó el cambio climático (y aún puede frenarlo)

En el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) se dejó en claro que el cambio climático es producto de las actividades que realizamos los seres humanos. Dicho por la ONU, la acción humana ha calentado el planeta a un nivel nunca visto en los últimos 2000 años.

Esta es una verdad que puede llegar como una novedad para muchos porque sobre cambio climático se habla poco y mal. Incluso desde los grandes medios de comunicación muchas veces se siembra más confusión que certeza al respecto. Mientras tanto, los políticos y las grandes corporaciones eligen mirar (convenientemente) para otro lado.

Así hay personas que lo niegan y otras que si lo aceptan, aseguran que en la historia del mundo siempre hubo fenómenos similares así que no hay de qué preocuparse. Para ellos, la economía lineal del capitalismo y la teoría del crecimiento continuo no hacen mayor daño.

Ante opiniones como éstas vale tomar las palabras de Valeria Masson-Delmotte: “Ha sido claro durante décadas que el clima de la tierra estaba cambiando y que el papel de la influencia de los seres humanos en los sistemas climáticos es indiscutible”.

¿Cuáles acciones humanas contribuyen al cambio climático?

No importa en qué lado de las creencias nos ubiquemos, lo cierto es que los habitantes del planeta ya vivimos desde hace tiempo las consecuencias diarias de temperaturas cambiantes y eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes. 

Como señaló Panmao Zhai, uno de los  copresidentes del Grupo de Trabajo del IPCC: “El cambio climático está afectando cada rincón del planeta de múltiples formas. Los cambios que experimentamos aumentarán con el incremento del calentamiento.

Poner sobre la mesa que las actividades humanas causan el cambio climático nos permite entender que así como generamos el problema también tenemos todavía el poder de solucionarlo y frenar males mayores. En definitiva, las personas tenemos el potencial de determinar el futuro del clima.

Si, como comprobó la ciencia, la quema de hidrocarburos (carbón, petróleo y gas) es el mayor contribuyente de dióxido de carbono y esto es lo que más atrapa calor en la atmósfera, la solución se hace obvia: cambiar la matriz energética (plantas eléctricas y transporte) y dejar los combustibles fósiles en la tierra.

Otras actividades humanas que están en la base del calentamiento global son la deforestación y los incendios forestales, el material particulado que contamina el aire; el hollín del carbón; y los cambios en el uso del suelo que afectan la capacidad de la tierra de reflejar la energía solar.

Por supuesto nadie olvida que no se trata solo de voluntad popular sino que existen fuertes intereses que sostienen estas actividades económicas a pesar del costo ambiental que conllevan. 

Sin embargo, confiamos en que entender cada vez más y mejor el gran desafío de nuestros tiempos (el cambio climático) es el puntapié para exigir y activar otra forma de producir y vivir cobre más y más fuerza hasta hacerse realidad.

Saber que si cambiamos la forma de llevar adelante estas actividades es la base de un futuro sustentable nos llena de esperanzas. ¿A vos también?