Greenpeace enfrentó a los depredadores del océano

© Martin Katz / Greenpeace

Ilegal, es la palabra que los activistas de Greenpeace pintaron sobre el casco de un barco que realizaba pesca de arrastre en el Agujero Azul. Ocurrió fuera de la zona económica exclusiva argentina aunque sí sobre la plataforma extendida de jurisdicción nacional, a unos 500 kilómetros de Puerto Madryn. Los activistas denunciaron los impactos de la pesca de arrastre, que es comparable a un desmonte en el fondo marino.

“Llegamos hasta acá para exponer a los pesqueros que están devastando el Mar Argentino. La pesca de arrastre es una de las técnicas más destructivas. Son enormes redes, del tamaño de una cancha de fútbol con pesados aparejos que van hasta el fondo marino, y arrasan con todo lo que encuentran a su paso. No sólo atrapan las especies comerciales que son su objetivo sino que también realizan capturas accidentales de delfines, otros mamíferos, aves y otras especies. Además, es una de las principales causas de destrucción de corales y de la diversidad que habita en el fondo marino”, sostuvo Luisina Vueso, coordinadora de la campaña de océanos de Greenpeace. 

© Martin Katz / Greenpeace

De acuerdo al reciente informe publicado por la organización, titulado “Pesqueras sin control en el Mar Argentino”, las características de esta región en aguas internacionales la hacen atractiva para los pesqueros que usan estas técnicas nocivas.  Debido a que las aguas del Agujero Azul son relativamente poco profundas, y que técnicamente se integran con la plataforma continental, esta zona es una de las pocas en aguas internacionales destinada al arrastre de fondo en gran escala. 

© Martin Katz / Greenpeace

“Necesitamos un Tratado Global de los Océanos robusto que aporte mecanismos para la creación de santuarios marinos en aguas internacionales. A su vez, en el plano nacional, exigimos que este año sea finalmente tratado y aprobado el proyecto de ley por la creación de un área marina protegida bentónica en el Agujero Azul. De avanzar con la aprobación de este proyecto, Argentina daría un primer paso para proteger este ecosistema, restringiendo una de las técnicas de pesca con mayor impacto como el arrastre de fondo”, agregó la vocera. 

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SANTA ISABEL (OMI: 7224540) es el nombre del barco arrastrero. Fue construido en 1972  y navega bajo bandera de Belice. Es de capitales presuntamente de Seychelles. 

Su capacidad de carga es de 2040 t DWT y su calado actual es de 5,8 metros. Su eslora total (LOA) es de 84 metros y su anchura es de 14 metros.