El destino final de tu celular: antes de cambiar de modelo tenés que saber esto

¿Cuántos teléfonos celulares tuviste durante tu vida? ¿La marca a la que le compraste o el municipio al que pertenecés se hacen cargo de reciclarlo? 

Nadie puede negar que los celulares son un objeto necesario para la vida moderna: 70% de la población mundial los utiliza. Para 2020, 6,1 millones de personas contaban con estos dispositivos para comunicarse y entretenerse. 

Abastecer a este enorme mercado tiene una huella ambiental gigantesca. Sin embargo, como todo en esta sociedad de consumo, no son productos hechos para durar. Duran apenas entre 3 y 5 años, dependiendo su calidad.

Para poder tomar dimensión sumamos otro dato: para producir los teléfonos móviles utilizados en una década (el total de 7.100 millones de unidades) se necesitó tanta energía como para abastecer a India durante todo un año (es decir, 968 teravatios.) 

Celulares y basura electrónica

Los modelos de celulares pasan por nuestras manos a un ritmo vertiginoso. Se rompen y no pueden repararse. Son robados. No tienen memoria suficiente o, simplemente, dejan de estar a la moda. 

En muchos países “los consumidores se ven obligados a actualizar sus modelos con tanta frecuencia que el dispositivo promedio se utiliza por poco más de dos años. Los impactos en el planeta son devastadores“, explica Elizabeth Jardim, miembro del equipo de campañas de Greenpeace Estados Unidos.

“Cuando se consideran todos los materiales y la energía necesarios para fabricar los teléfonos, su corta vida útil y la baja tasa de reciclaje, queda claro que no podemos continuar así. Necesitamos dispositivos que duren más y necesitamos que las compañías adopten un nuevo modelo de producción circular“, apunta Jardim.

Así es como nuestros teléfonos terminan sumándose a la montaña de basura electrónica que no para de crecer a nivel mundial. Según la Asociación de Estadísticas de E-waste (GESP por sus iniciales en inglés), aumentó 21% en los 5 años previos a 2019, alcanzando 53.6 millones de toneladas métricas.  

En 2020, y solo hablando de residuos de aparatos electrónicos y eléctricos (RAEE), los kilos generados pesaron tanto como 350 barcos tipo crucero que, ubicados uno junto a otro, formarían una fila de 125 km de largo.

Reciclado de RAEE, un asunto pendiente

A pesar de que los celulares y RAEE están hechos en gran parte por plásticos y metales (oro, cobre, plata, níquel y platino) que pueden ser recuperados, solo 17.4% fueron reciclados, según las estimaciones de GESP para 2019. 

Este porcentaje tan bajo sorprende cuando está comprobado que reciclar la opción más beneficiosa. Por un lado, ayuda a reducir emisiones (por ejemplo, con ese 17.4% se dejaron de emitir 15 millones de toneladas de dióxido de carbono). Por otro, evita usar materia prima virgen y ayuda a depender menos de las actividades extractivas como la minería. ¿Te imaginás si se aplicara la economía circular a mayor escala?

Sin embargo, el destino final más común para estos residuos especiales sigue siendo enviarlos de manera ilegal hacia países de ingresos bajos o medios, donde son gestionados por trabajadores informales que ponen en riesgo su salud para separar plásticos y metales que luego venden a las industrias.

Una niña está parada frente a una pila de aparatos usados en el refugio de basura electrónica en Jombang, Java del Este.

No hay que olvidar que los RAEE contienen sustancias químicas tóxicas y metales pesados como mercurio, cadmio, berilio, selenio y plomo que deben ser tratados de forma adecuada.

Es por todo esto que la recolección y reciclado apropiado del e-waste es clave para reducir la emisiones de gases de efecto invernadero y cuidar al ambiente.