Depredación pesquera sin control de nuestro Mar Argentino: el Tratado Global de los Océanos puede proteger el Agujero Azul

© Martin Katz / Greenpeace

Hace poco celebramos que, tras años de negociaciones, los gobiernos del mundo en la ONU, en Nueva York , llegaron a acordar un histórico Tratado Global de los Océanos en camino a proteger zonas que son vitales para la salud de nuestros océanos globales.

Este tratado habilita la implementación de áreas marinas protegidas en alta mar, permitiendo que zonas de gran riqueza y relevancia para los ecosistemas marinos , como por ejemplo el Agujero Azul, el cual  en nuestro país que año a año es amenazado por cientos de flotas pesqueras, puedan ser potencialmente protegidas y ya no estén desreguladas.

© Esteban Medina San Martin / Greenpeace

Parte de la depredación que vive hoy el Mar Argentino, específicamente en límite de la zona económica exclusiva con el alta mar, requiere de soluciones que involucren la gobernanza internacional en aquellas zonas fuera de jurisdicción nacional.

Una ciudad de barcos pesqueros sin control en la milla 200 en el Mar Argentino

El “Agujero Azul” es una zona de aguas internacionales que se ubica aproximadamente a 500 km al este del Golfo de San Jorge en la Patagonia argentina. Allí, la plataforma continental argentina se extiende más allá de la ZEE, que se expande hasta las 200 millas náuticas de la costa, lo que la hace un área relativamente de poca profundidad en el contexto de las aguas internacionales. 

De acuerdo al  informe de Greenpeace titulado “Pesqueras sin control en el Mar Argentino”, las características oceanográficas del Agujero Azul  la convierten en un área muy atractiva para flotas pesqueras internacionales que buscan la captura de calamar o merluza negra para venderlos luego como productos de lujo a mercados de países del norte global.

© Cristobal Olivares / Greenpeace

Por ello, no será una tarea fácil poder proteger estas zonas clave de biodiversidad donde existen tantos intereses. El esfuerzo pesquero en la zona, tanto de barcos que realizan pesca de arrastre como de los poteros que capturan calamar, se multiplicó 2 veces y media en los últimos 5 años. Dichos datos demuestran que lo que se demoró en tener un tratado sólido que proteja las aguas internacionales, dio vía libre a los pesqueros de potencias internacionales para que depreden. 

El gobierno argentino identificó 546 buques extranjeros que operan en su Zona Económica Exclusiva (ZEE) durante la temporada de pesca 2020-21.

En la primer semana de marzo de este año se detectaron operando 404 buques en el Agujero Azul, entre los que se encontraban 10 buques frigoríficos (reciben la captura congelada y la transportan a los países de destino); 5 buques tanque (proveen combustible a la flota pesquera) y los restantes 389 buques pesqueros.

Imagen de pesca destructiva

Esto no solo se debe a un aumento en la cantidad de barcos, sino también a que estos operan a contra temporada y con artes de pesca con mayor impacto como las redes de arrastre de fondo. El total de horas de faena pesquera en los últimos cinco años fue de 1.828.673 horas.  Esas casi dos millones de horas de pesca se traducirían en unos 272 barcos operando 24 horas al día los 365 días del año

Nuestra esperanza: un Tratado histórico para proteger los Océanos

Por eso desde Greenpeace hace años reclamamos la inmediata adopción de regulaciones que aseguren que la actividad pesquera en esta región se maneje de manera sostenible.

Con el Tratado Global de los Océanos esperamos:

1-    la creación de áreas totalmente protegidas para los hábitats críticos, incluyendo zonas de cría y alimentación como el Agujero Azul, así como las rutas migratorias, en coordinación con los organismos de gestión pertinentes, incluidos los Organismos regionales de pesca (ORP).

2-    asegurar que la actividad humana sea estrictamente controlada y se gestione de modo efectivo para que las especies migratorias reciban una protección integral contra los impactos acumulativos de la actividad humana, el cambio climático y la polución.

3-    que actué como catalizador para la cooperación entre los organismos de gestión de los océanos, inclusive entre las ORP, para la conservación de especies amenazadas y especies migratorias, como parte de la implementación del nuevo Tratado Global de Océanos.

4-    la recolección de más y mejores datos y el intercambio de los mismos para informar y fortalecer la conservación de especies migratorias y toda la vida marina en aguas internacionales, especialmente en áreas tales como el Agujero Azul donde hay un déficit casi total con respecto a las regulaciones. Esto debe combinaser con otras medidas de protección efectiva como la propuesta de Ley de área marina protegida bentónica Agujero Azul, que impulsa la protección del lecho marino en la plataforma extendida Argentina.  De avanzar con la aprobación de este proyecto, Argentina daría un primer paso para proteger este ecosistema, restringiendo una de las técnicas de pesca con mayor impacto como es el arrastre de fondo

En nuestra expedición más reciente al Agujero Azul  el año pasado  a bordo del barco “Arctic Sunrise” nuestros activistas pudieron detectar y confrontar directamente a los barcos que aparecían uno tras otro en la zona realizando este tipo de operaciones.

Como dato en un radio de 35 kilómetros respecto de la posición del barco de Greenpeace, Arctic Sunrise, el radar a bordo detectó en 24 horas la presencia de 265 pesqueros, y ampliando el área -pero siempre sobre el Agujero Azul- aparecían 423 buques de distintas nacionalidades, entre ellos seis frigoríficos y dos buques tanqueros.

Como sostuvo Luisina Vueso, coordinadora de la campaña Océanos de Greenpeace Argentina “Es una imagen que se repite pero no debemos naturalizar; hay herramientas legales que podrían aprobarse a nivel nacional e internacional para frenar esta amenaza”. 

Con el Tratado Global de los Océanos hoy tenemos una herramienta que  permite ir en camino a proteger el Agujero Azul. Los países deben adoptar formalmente el Tratado y ratificar lo antes posible para que entre en vigor, y luego crear los santuarios marinos totalmente protegidos que nuestro país y el planeta necesitan.

Greenpeace Argentina