Las llamadas «piedras» o «cálculos» en el riñón son precipitaciones de sales en torno a un núcleo o matriz denominado «uromucoide» (una mucoproteína).

Llegan a formarse por diversas causas, como aumento del número de cristaloides, alteraciones de la orina o de las vías urinarias, etc.

No todas las piedras son iguales. Su composición varía: entre los cristales más comunes hallamos los de ácido úrico, oxalato cálcico, cistina, fosfato cálcico y fosfato amónico-magnésico, cada uno fruto de circunstancias específicas.

Los principales tipos de cálculos (piedras) renales

Es importante determinar el tipo de cálculo a través del sedimento en la orina, pues el resultado determina el tratamiento. Estos son los tipos más frecuentes:

  • Ácido úrico: Se aconseja dieta vegetariana estricta, agua de limón, beber aguas alcalinas y litinadas. La dieta en la litiasis úrica ha de ser pobre en purinas (evitando vísceras, carnes, anchoas y sardinas). Es importante mantener la orina alcalina (elevar su pH) para que no se precipiten los cálculos, pues en la orina alcalina el ácido úrico disuelto no cristaliza.
  • Fosfato amónico-magnésico: Suelen estar asociados a infecciones. Si hay cálculos de fosfatos es preciso reducir el fósforo dietético (sesos, pescados…) y equilibrar la dieta.
  • Oxalato cálcico: Se aconseja aumentar la ingesta de magnesio y frutas. Antes se prescribía una dieta para evitar mezclar alimentos ricos en calcio y alimentos ricos en oxalatos (café, té, chocolate, espinaca, acelga, remolacha…). Conviene acidificar la orina para evitar la precipitación de sales de oxalato. Hoy se aconseja tomar aguas ricas en magnesio y abundantes jugos de frutas frescas.

La dieta puede favorecer o prevenir los cálculos

La elevada tasa de cálculos que contienen calcio en nuestro país se relaciona directamente con los patrones dietéticos de escaso contenido en fibra, harinas muy refinadas, consumo elevado de alcohol, proteínas y grasas animales, alimentos con gran contenido en calcio, exceso de sal y productos muy enriquecidos con vitamina D.

Por esas razones este tipo de cálculos se dan menos en vegetarianos. Disminuyen con la toma de magnesio y vitamina B6 y bebiendo agua en abundancia (tres litros al día), si bien una dieta rica en vegetales y frutas reduce la necesidad de toma de agua. Es importante prevenir las infecciones urinarias.

Además, las personas con tendencia a formar cálculos pueden relizar una cura semanal cada tres meses que consistente en:

  • Tomar dos o tres veces al día una tisana con dos partes de arenaria roja (Spergularia rubra), una parte de melisa y una parte de grama (Cynodon dactylon). Se prepara con una una cucharada de la mezcla por taza.
  • Tomar rompepiedras (Le­pidium latifolium) como planta fresca.
  • Darse un baño caliente de medio cuerpo una o dos veces al día.
  • Beber 2-3 litros de agua de mineralización muy débil al día.