“Somos capaces de abrirnos de piernas a una persona desconocida durante un encuentro casual, pero nos mostramos incapaces de tratar a nuestros genitales como el regalo que son”, asegura contundente Eva Moreno, sexóloga, creadora del Tapersex, que ayuda a las mujeres a conocer mejor su sexualidad.

Acaba de publicar Mi deseo depende de mí (Ed. Grijalbo) donde reivindica la importancia del deseo sexual femenino, no sólo en pareja, sino también para el propio placer.

La culpa en la sexualidad femenina

“La educación heteropatriarcal ha hecho una labor fantástica educándonos en la culpa. Es una de las peores emociones que podemos sentir hacia nosotras mismas. Cuanta más culpa sentimos, menos libres somos para escoger. Más desprotegidas nos sentimos y más nos vamos auto-invalidando. La culpa es un gran paralizador. Entonces, me siento mal por sentir culpa y me siento peor por no actuar. Ya ves qué buena forma de control”, advierte la sexóloga.

–También vivimos con una enorme auto-exigencia…
–Vivimos en una época sujeta al consumo, a altos niveles de perfección, de calidad y de excelencia. El placer sexual no se escapa de esa exigencia y esto lleva a la mujer a un elevado nivel de auto-exigencia y de responsabilidad. De nuevo se siente culpable cuando no tiene ganas de sexo y no nos damos cuenta de que justamente el modelo que cuantifica los coitos y los orgasmos nada tiene que ver con lo que realmente vigoriza el deseo sexual femenino. Justamente es ahora cuanto más se echa de menos una educación sexual y emocional y por eso Mi deseo depende de mí es un libro tan necesario.

–¿La falta de deseo es uno de los trastornos más frecuentes en las mujeres?
–El deseo sexual hipoactivo es una disfunción sexual. Según las últimas estadísticas, casi el 50% de las mujeres del mundo van a sufrir una disfunción sexual a lo largo de su vida, y entre ellas, la falta de deseo sexual es una de las más prevalentes.

No es una enfermedad, pero se vive como un gran trastorno. La mujer que no comprende las razones que provocan ese descenso del deseo sexual, se siente culpable cuando no tiene ganas y lo vive con ansiedad y tristeza, incluso puede llegar a sufrir una depresión sobre todo cuando se vive en pareja porque entonces el trastorno afecta a la relación. En el libro abro las puertas a la mujer para que se vuelva curiosa con su deseo sexual para entenderlo y reconocer los aspectos de su vida que suman a favor del deseo o que restan.

Hacia la sororidad sexual

–¿Cuáles son las principales claves para recuperar el deseo sexual femenino?
–Lo primero es ser sincera con una misma. El deseo sexual no aparece por arte de magia como pensamos erróneamente ni tampoco existe una fórmula mágica que funcione para todas las mujeres igual. Se trata de algo mucho más complejo y bello. Es fundamental tener ganas de tener ganas y, desde ese lugar, empezamos a trabajar. Así que la primera recomendación es poner consciencia y voluntad en ello. Identificar que se trata de una parte de nuestra esfera vital que queremos cuidar.

Tenemos que asumir la responsabilidad de cuidar de nuestro cuerpo y esto incluye la masturbación.

No podemos poner la responsabilidad del propio placer sexual en manos de otra persona, cada persona debe saber qué le gusta y el onanismo es la base del autoconocimiento. La curiosidad y romper la rutina también son buenos activadores del deseo sexual, así como cultivar la intimidad emocional, la capacidad que tenemos de conocernos, de expresar el gusto y el deseo para luego compartirlo con la pareja. Hablar de sexo resolviendo dudas y falsas creencias limitadoras sobre sexualidad también ayuda.

–Como por ejemplo compartir experiencias en las sesiones de Tapersex®… ¿Qué ha aprendido en las numerosas sesiones que ha realizado?
–Desde que fundé la marca, hace unos 20 años, ha cambiado mucho la mirada que tenemos las mujeres hacia los juguetes eróticos. Sólo tienes que ver lo que estamos viviendo en nuestro país con el fenómeno del succionador de clítoris. Esto jamás hubiese sido posible sin las reuniones Tapersex®.

Para mí el aprendizaje es constante, pero una de las cosas más bonitas que sucede en estas reuniones es ver cómo grupos de mujeres amigas que jamás habían hablado de su sexualidad entre ellas, empiezan a hacerlo desde la reunión y ese es un nuevo gran vínculo entre ellas. Tenemos que hablar más de sexo entre nosotras. Necesitamos más sororidad sexual.

–¿Qué papel juega la masturbación femenina?
–La masturbación tiene un papel imprescindible en la sexualidad de la mujer. Representa el autoconocimiento y la autonomía sexual. El autoconocimiento es una cuestión de responsabilidad y de respeto hacia tu propio cuerpo. Dejar en manos de otra persona el descubrimiento del propio placer es un acto cómodo, pero altamente irresponsable. Por otra parte, la masturbación proporciona autonomía del placer. No necesitas a nadie, así que no verás la necesidad de acudir a según qué compañías por puro intercambio de placer.

La masturbación juega un papel crucial en el empoderamiento sexual femenino.

–¿El modelo de sexualidad perfecta que se transmite a través del cine y de las películas románticas nos ha perjudicado?
–Sí, especialmente por la carencia de educación sexual y emocional ya que las películas románticas nos muestran estereotipos irreales de hombres y mujeres y de relaciones. El cine porno todavía está haciendo mucho más daño. Primero porque cada vez el público que accede a estas películas a través de la red tiene una edad más precoz y también porque muestra un modelo de sexualidad que nada tiene que ver con la realidad, priorizando el tamaño del pene y de los pechos, el tiempo de ejecución y los orificios a cubrir por encima de las emociones y el placer. Pero la idea errónea que más dificulta el acceso al deseo sexual es pensar que el deseo sexual viene del cielo, que aparece de forma natural y que no tenemos que cuidarlo ni cultivarlo. Una vez tomas consciencia de que el deseo sexual también necesita de atención, poco a poco van cayendo otras ideas erróneas y falsos conceptos que acompañan a la sexualidad.

–¿Qué le diría a su hija sobre la sexualidad para empoderar su deseo y su sexualidad?
–La sexualidad y el deseo empiezan por una misma, así que la educaría en el amor y el respeto hacia su cuerpo. La alejaría de los conceptos erróneos sobre la sexualidad. Y como madre, me ocuparía de estar informada, de saber sobre sexualidad, de estar empoderada sexualmente para, desde el ejemplo y la buena comunicación, que mi comportamiento fuese el mejor ejemplo y gran mensaje para mi hija.

¿Cómo afecta la maternidad al deseo sexual?

Son muchas las mujeres que refieren una falta de deseo sexual después de ser madres. Eva Moreno nos cuenta que después de la maternidad es natural sufrir una disminución de la lívido. “Después del parto vaginal viene la clásica cuarentena en la que, entre cuatro a seis semanas, se recomienda no mantener relaciones sexuales con penetración para permitir la recuperación de las heridas vaginales evitando las posibles infecciones. Este tiempo puede reducirse si no ha habido lesiones.

Sin coito se pueden darse antes las relaciones si la mujer lo quiere así.

Pero es importante saber que la lactancia incrementa los niveles de prolactina y reduce los estrógenos. Este desajuste hormonal puede reducir el deseo sexual, la sensación de placer y ser causa de sequedad vaginal. La naturaleza es muy sabia, si la mujer está concentrada en la crianza natural del bebé no puede tener deseo para la concepción de otra criatura… Así de sencillo. A todo esto, cabe sumar el cansancio, el desajuste horario y los cambios corporales”.

–¿Cuándo es “normal” y cuando debería preocuparnos la falta de deseo sexual?
–Yo diría que pasados los dos o tres primeros meses, cuando más o menos la pareja ya ha tomado las riendas de la nueva vida, se siente con más seguridad con respecto a la crianza y la recuperación del parto es total. Con la lactancia se pueden mantener relaciones sexuales sin ningún tipo de riesgo, aunque se recomienda el uso de un buen lubricante biológico para mayor confort genital. Rompiendo algunos falsos mitos, aclaro que el semen no afecta en nada la calidad de la leche materna.

Después de la maternidad, normalmente la prioridad es el bebé. Esa es una de las principales quejas de las parejas y motivos de escisión en la maternidad. Pero esa falta de atención que la pareja reclama para sí es la misma falta de atención que la mujer se tiene para sí misma. La maternidad es un hecho importantísimo para una mujer, pero la mujer, sigue estando ahí. El descuido de una misma no suma a favor ni de la crianza ni de la relación. Es importante poner atención en esa cuestión.