Nuestra visión está adaptada a los espacios abiertos, a fin de sobrevivir en el entorno natural antes que en el mundo moderno. El problema hoy reside en que el entorno ha cambiado sustancialmente. Nos movemos en espacios reducidos, con luz artificial, y desempeñamos trabajos en los que la vista se utiliza casi únicamente en distancias cortas y que requieren un esfuerzo mental.

Las afecciones visuales pueden reducir notablemente la calidad de vida de las personas.

Quienes viven en la ciudad acusan, además, la contaminación. Si a ello se añaden unos hábitos inadecuados, esto se acentúa. Es necesario, por tanto, tomar conciencia, cambiar los hábitos y realizar a diario sencillos ejercicios para mantener la visión en buen estado.

Cómo combatir el ojo seco

Los párpados, las pestañas y la glándula y el conducto lagrimales son importantes, ya que protegen el ojo del polvo, el viento, microorganismos y sustancias nocivas. El parpadeo es un movimiento reflejo que mantiene la superficie ocular hidratada. La lágrima no solo conserva la córnea transparente, sino que atrapa y arrastra las partículas que entran en el ojo y, al mismo tiempo, es rica en anticuerpos.

Además contiene una parte grasa, secretada por las glándulas de meibomio situadas en el extremo interior del borde palpebral. Cuando estas se obturan, la capa grasa disminuye, la lágrima se evapora y el ojo se seca. Masajear y limpiar el borde palpebral recupera su funcionalidad y reduce los síntomas.

La sequedad ocular –habitual si se usan lentes de contacto y en personas mayores, sobre todo mujeres–, puede provocar sensación de ardor, escozor y picor. Estos síntomas se pueden aliviar con lágrima artificial, humidificadores ubicados cerca del puesto de trabajo y una buena higiene de los párpados.

En este sentido es habitual la blefaritis o inflamación del borde libre de los párpados. El borde del párpado se enrojece e irrita, y provoca ardor o picor. La higiene de los párpados resulta fundamental para evitarlo. Por otro lado, aumentar el consumo de ácidos grasos omega-3 y 6 mejora los síntomas.

Evitar la conjuntivitis

La conjuntivitis es, en esencia, de una inflamación de la superficie ocular: la conjuntiva. La defensa propia de la mucosa ocular consiste en aumentar las proteínas defensivas de la lágrima, muy grandes; esto produce unos residuos viscosos, las legañas, que vendrían a ser como la mucosidad en la nariz.

Los signos de conjuntivitis son el ojo enrojecido y las legañas, y los síntomas más comunes, la sensación de roce, picor, escozor o pesadez, dependiendo de la causa y de la intensidad. El tratamiento varía en cada caso.

Las causas abarcan desde la sequedad ocular e irritaciones transitorias hasta procesos más intensos o duraderos, como en las conjuntivitis infecciosas. Estas, producidas por bacterias o virus, suelen ser agudas, de intensidad variable, y se contagian fácilmente, aunque se pasan en días o pocas semanas. También existen las de tipo alérgico, en las que hay que eliminar los alérgenos.

Para prevenir la conjuntivitis es importante tratar las causas. Así, es básico:

  • La higiene personal, en especial de las manos.
  • No se deben compartir toallas con personas que tienen conjuntivitis y estas deben secarse con toallas de papel desechable.
  • Si los ojos están muy rojos y con fuerte dolor o la conjuntivitis empeora después de dos días, hay que acudir al médico oftalmólogo.
  • Para la irritación ocular o una conjuntivitis leve se recomienda realizar lavados oculares dos o tres veces al día con una infusión de aciano y eufrasia (una cucharadita de la mezcla por vaso de agua mineral), con un poco de sal.

Consejos para la vista cansada

La queja principal sobre los ojos suele ser el cansancio visual, que deriva tanto del tipo de tarea como de la manera en que se realiza. La tensión mental se refleja en los ojos y la clave para que se cansen menos es realizar las tareas con el máximo de relajación.

Estos son algunos consejos si estás teletrabajando:

  • Para leer, por ejemplo, conviene sentarse en una postura relajada y erguida, con el libro o revista a 40 cm de los ojos, y parpadear una o dos veces por línea. Se ha de concentrar la vista en el texto pero a la vez activar la visión periférica.
  • La luz debe ser adecuada, con la fuente a un lado y por detrás del hombro. En el campo de visión no debe haber reflejos ni lámparas encendidas.
  • La lectura cansa la vista, por lo que hay que relajar los ojos de vez en cuando. Las reglas de oro son: parpadear a menudo y de modo consciente, y cada diez minutos levantar la mirada y fijarla en un objeto lo más distante posible por espacio de cinco o diez segundos.

Por otra parte, la presbicia –vulgarmente llamada «vista cansada»– es la dificultad para ver de cerca al perder el cristalino el poder de acomodarse a causa de la edad. Este problema se suele hacer patente de los 40 a 45 años. La terapia visual puede retrasar la necesidad de gafas, pero no impedirla.

Dolor de cabeza por forzar la vista

Las personas que pasan muchas horas ante la pantalla del ordenador suelen sufrir dolor de cabeza, irritación ocular, visión borrosa… La cefalea frontal, que se asocia a la visión, suele deberse a la dificultad de mantener enfocado un objeto –como el texto o la pantalla– por insuficiente estimulación del músculo ciliar de modo imperceptible pero constante.

Esta dificultad exige un esfuerzo y una concentración suplementarios que a la larga producen el dolor de cabeza. Realizar sencillos ejercicios de enfoque no solo permite ser más eficiente, sino que previene la cefalea. Un optometrista puede indicar la terapia visual adecuada.

En ocasiones graduar la vista puede mitigar o solucionar el problema. En todo caso se aconseja:

  • Mejorar la iluminación evitando reflejos sobre la pantalla
  • Mantener con esta una distancia mínima de 50 cm
  • Adoptar una postura adecuada sin forzar cuello ni espalda
  • Realizar descansos para enfocar un objeto lejano durante unos segundos mientras se efectúa una inspiración y una espiración completas

Un buen método consiste, por ejemplo, en que al pasar de página un libro nos acordemos de levantar la vista hacia un objeto o cartel lejano que antes se haya comprobado que se ve bien. Este se debe poder ver como al principio, y una vez enfocado se puede continuar. De no verlo bien, se descansa unos minutos mirando lo más lejos posible.

La miopía, el defecto visual más común

En general se trata de un defecto de refracción adquirido, asociado a tareas visuales de cerca. El gran problema es que tiene tendencia a aumentar, lo que hace que el ojo miope tenga mayor riesgo de padecer enfermedades oculares.

La relación entre miopía y visión cercana está clara y se estima que los miopes la usan el doble de tiempo que los no miopes. La distancia de trabajo también influye, por lo que es muy importante seguir los consejos anteriores.

El sistema de corrección más aconsejable es la ortoqueratología u orto-k y, en gafas, las bifocales. La orto-k es la modificación programada de la forma de la córnea –la primera lente del ojo– a fin de reducir o corregir la miopía.

Se realiza con unas lentillas especiales que se usan al dormir y que permiten una visión nítida y libre durante el día. Como la córnea es moldeable y parcialmente elástica, las lentes deben usarse cada noche para mantener el efecto; de lo contrario, la córnea siempre vuelve a la forma original.

Esto asegura la inocuidad de la técnica al ser todos los efectos reversibles. Los estudios muestran un freno en la progresión de un 50%, lo que lo convierte en el método de corrección más efectivo.