Estúpida.
Eso es lo que siempre has pensado que eres.
Una auténtica inútil.
Porque no encajabas en este sistema de mierda.

Porque lo que a unos le funcionó.
A ti, no.

Porque te hicieron creer que eras torpe.
Que no valías para nada.
Que todo te quedaba grande.
Que te merecías lo malo.

Fea.
Eso es lo que te has sentido siempre.
Porque no eras como esas que te vendían.
Porque han conseguido que te dieras asco.
Que quisieras habitar otro cuerpo.
Tener todo aquello que no tenías.

Loca.
Eso es lo que te han llamado por salirte de la norma.
Por ser libre.
Por no comulgar con el pensamiento único.
Por no cumplir con las expectativas ajenas.

Bruja.
Así te han insultado cuando has deseado.
Cuando has hecho lo que te ha dado la gana.
Cuando has reivindicado el derecho sobre tu propio cuerpo.
Cuando has disfrutado como lo que más.

Porque siempre han querido controlarte.
Han querido saber a qué se enfrentaban.
Han necesitado clasificarte y empaquetarte para regalo.
Porque le tienen miedo a lo que no pueden poseer.

Pero tú no estás aquí en la vida para quitarle el miedo a nadie.
Tú estás aquí una única vez para vivir.
Y a la única persona que le debes algo.
Es a ti misma.