Mimi Albero colaboraba con grandes marcas en el campo de la publicidad, el marketing y la creatividad cuando se dio cuenta de que ese no era su mundo. Ahora, desde su condición de coach de salud holística y yogini, desea conectar y acompañar a todas esas personas que se acercan a ella. Evolución, ese es su concepto favorito. Si quieres encontrarla, búscala disfrutando del mar.

–Tu web y tus redes sociales transmiten mucha paz y ternura, ¿son un reflejo de Mimi Albero?
–Si hablamos en general, deberían serlo. Sin embargo, creo que las redes sociales son un espejo distorsionado de la realidad moldeado por el ego. En mi caso, las redes sociales son la plataforma a través de la cual puedo expresar contenido que va en sintonía con mis intereses o experiencias.

A lo que te refieres como reflejo lo entiendo más como la forma de trasmitirlo. Ante esto, solo puedo decir que es totalmente intrínseco y que va alineado al estado o etapa en la que me encuentro que, por supuesto, se rige bajo la premisa del cambio constante y evolutivo.

–Hoy en día el yoga forma parte de tu vida, pero ¿cómo fue tu primer contacto con esta disciplina?
–El primer contacto fue muy superficial, competía en triatlón y practicaba yoga con la finalidad de estirar los músculos (cuando no podía permitirme económicamente acudir al fisio, iba a yoga). La hiperactividad me desbordaba, me encantaba competir, era muy impaciente y solo iba para complementar mi entrenamiento. En eso quedó mi primera toma de contacto.

–Si hace unos años atrás te hubiesen dicho que se iba a convertir en tu filosofía de vida, ¿qué les hubieras dicho?
–Imposible. Les hubiera dicho que no me conocen. Et voilà. Cambio constante…

–Y lo de los retiros, ¿cómo se te ocurrió?
–El yoga es una práctica holística para la vida que se experimenta de forma evolutiva. Hoy en día, no nos damos el tiempo ni el espacio para incluir en nuestra vida este tipo de experiencias que permiten desarrollarnos como seres humanos.

El propósito de Artsoulogy es facilitar este espacio y tiempo que nos enriquece y transforma.

–Viéndote a ti y al gran número de personas de tu generación, e incluso más jóvenes, preocupados por la sostenibilidad, la alimentación vegetaría y vegana, los hábitos saludables…, ¿se podrían decir que los jóvenes están más concienciados?
–Más concienciados pero no más conscientes. Ojalá fuera así. Mi opinión es que no es suficiente. La conciencia es un término que ni la ciencia ha ahondado en profundidad.

Que hagamos uso del término conciencia en lo medioambiental, social y demás áreas no significa que implique realmente lo que significa. De hecho, opino que se está democratizando y le resta importancia a la verdadera transformación que implica acceder a la conciencia propia y universal.

Por eso el yoga. Por eso Artsoulogy. La conciencia global, del ámbito que sea, solo puede alcanzarse tras haber experimentado conciencia individual. ¿Cómo vas a sentir compasión por una vaca si no sientes compasión hacia ti mismo? ¿Cómo puedes evitar que otro ser vivo se libre de sufrimiento si sufres constantemente? Y así con todo…

–¿Qué fue lo que hizo que tú dejaras de tomar productos de origen animal y cambiar de hábitos?
–Este año se cumplen 10 desde que dejé de comer carne, terminé de leer «El estudio de China» (Colin Campbell, T. y Campbell, Thomas M., Ed. Sirio) y no volví a tomar productos cárnicos, ni lácteos.

–¿Dirías qué es fácil llevar esta serie de hábitos fuera de tu entorno habitual?
–Depende de las prioridades que tengas y de las circunstancias en las que te encuentres, pero normalmente es mucho más sencillo de lo que parece. Con la perspectiva de estos 10 últimos años, ahora sin duda es muchísimo más fácil.

–¿En alguna ocasión has tenido que enfrentarte a comentarios o juicios desafortunados por tu tipo de alimentación o tu estilo de vida?
–Sí, a menudo, sobre todo por las etiquetas y la costumbre que tenemos los humanos en categorizar (vegano, vegetariano, flexitariano, crudivegano, ovo- lactovegetariano, frutariano…). Es algo absurdo que nos ata y estanca.

Tomar conciencia de lo que realmente supone formar parte de un sistema que no has elegido, que no te representa y que oprime va mucho más allá de cambiar la etiqueta que escojas para la bio de Instagram.

–¿Cómo lo afrontaste?
–Me di cuenta de que, muchas veces, quien cuestiona ni siquiera quiere escuchar una respuesta. También que quien ataca no lo hace de forma personal e unidireccional, sino que es su reacción al ver que sus costumbres o los hábitos con los que se identifica se ven amenazados. Las expectativas de los demás no son mi responsabilidad y cada uno escoge su camino libremente.

Desde entonces, la energía que invierto en dar explicaciones varía en función de lo mucho o poco que me importe el vínculo de quien las pide.

–¿Cómo es un día cualquiera en tu vida?
–Desde 2017, hago lo posible por vivir en hora solar. Esto significa que me levanto un poco antes del amanecer y me acuesto algo después del atardecer. Con un margen de dos horas aproximadamente, según la semana y dependiendo de dónde me encuentre, las actividades que realice, etc.

Practico yoga todos los días respetando el ciclo lunar. Lo hago cuando amanece.

Estoy al menos una hora de caminata al aire libre con mis perros y si la climatología lo permite, en algún entorno natural, ya sea en la playa, en el campo o en la montaña. Esto es lo más «rutinario» que puedo describir de los últimos cuatro años, en todo lo demás voy fluyendo, literalmente.

–El surf también es otra de tus grandes pasiones, ¿qué sientes cuando estás encima de la tabla?
–Me divierto muchísimo. Aunque he tenido algún que otro sustito también. Surfear, al margen de lo deportivo, es una práctica de atención plena maravillosa. Todo sucede en cuestión de segundos y hay que estar ahí, con todo, en todo momento. Por otro lado, en lugar de regalarte pequeñas dosis de humildad, te arroja litros de ella.

El océano es un gran maestro. De los más sabios.

Quiero añadir que el verdadero surfer de la familia es mi hermano que lleva más de 30 años encima de una tabla, es mi mayor inspiración. Él es reflejo de como el surf, como el yoga, es una filosofía de vida y que le haya acompañado desde niño hace que hoy sea el hombre y padrazo que es.

–Dices que el surf es una práctica de atención plena… ¿Qué relación tiene la meditación con el surf?
–Con la diferencia de que la primera tiene una tradición milenaria respecto a la segunda considero que ambas son filosofías desarrolladas en, por y para la naturaleza. Las semejanzas que yo valoro entre ambas son la libertad y la presencia.

–Pasaste de colaborar con grandes marcas en el campo de la publicidad, el marketing y la creatividad a dedicarte a las personas reales con tus charlas, workshops, asesoramientos… ¿Podrías explicar qué te ha aportado este cambio?
–La respuesta corta es: Vida. La respuesta larga es que de repente me vi inmersa en un sistema de consumo, promovido por la codicia del ser humano, que me generaba sufrimiento y repulsión hacia todo en general. Y eso te enferma. Decidí parar con todo y me sirvió para comprender que sentir es más importante que hacer y que hacer es más importante que tener.

Conectar, abrazar, compartir, reír, convivir… se puede hacer en cualquier entorno laboral, está claro, con la sutil pero fundamental diferencia de que ahora, en todos los ámbitos, vivo desde el SENTIR en lugar del «conseguir».

–¿Eres consciente de que cada cosa que publicas en tus redes llega a miles de personas? Y eso solo teniendo en cuenta a tus seguidores…
–Soy consciente hasta el punto de escoger voluntariamente no serlo. Me explico. Cuando escribo, publico o edito una fotografía, lo hago para mí. Es una herramienta de expresión personal igual que lo es una lámina en blanco en la que pintar con acuarelas. Si ante eso pienso que hay espectadores, en este caso seguidores, me condicionaría o limitaría. Así que, lo sé, pero no lo pienso.

–Y ya para acabar, basta echar un ojo a tu trayectoria para ver que eres una persona inquieta que siempre está creando. ¿Tienes algún proyecto nuevo entre manos?
–Voy a golpe de inspiración, siempre estoy creando cosas nuevas, aunque no todas salgan a la luz. Algo vendrá.

Pasamos el minitest a… Mimi Albero

  • Plato favorito: Crema de calabaza con naranja y jengibre.
  • Plato que te salva cuando no tienes tiempo de cocinar: Smoothie Bowl, fruta fresca o hummus y zanahoria.
  • 3 alimentos indispensables en tu dieta: Manzana, jengibre, comino.
  • Tu irresistible tentación: Chocolate, aunque opongo poca resistencia.
  • Lo primero que tomas por la mañana: Agua.
  • Lo último que tomas por la noche: Agua.
  • Restaurante preferido: No tengo.