Aunque es más visible y frecuente en las mujeres, la celulitis es un hecho natural que puede darse también en los hombre. Puede llegar a convertirse en un problema de salud, pero en la mayoría de los casos se limita a un problema de estética que, si nos preocupa, se puede minimizar y controlar fácilmente.

Primero conviene saber qué es la celulitis. Literalmente significa «inflamación de las células» y no es sino una acumulación de líquidos, grasas y toxinas en las células grasas o adipocitos. Aunque no está claro por qué se produce, sí se sabe que se forman nódulos de grasa que van aumentando de tamaño y endureciéndose dentro de las células grasas. Esto hace que el tejido adiposo se vuelva flácido y aparezca la llamada «piel de naranja».

Primer paso: atajar las causas de la celulitis

Existe una predisposición genética a la celulitis pero algunos factores son modificables:

  • Hacer ejercicio que mueva las piernas (andar, correr, nadar, montar en bicicleta…) con una intensidad moderada durante más de cuarenta minutos evita los depósitos de grasa.
  • Con las contracciones musculares repetidas aumenta el riego sanguíneo y el drenaje de los líquidos intersticiales.
  • También conviene evitar la oxidación de esta grasa protegiendo del sol esa zona, muchas veces olvidada.
  • Disminuir el estrés, pues la adrenalina altera esa grasa.
  • Evitar el tabaco o el exceso de alcohol.
  • Se puede también mejorar la circulación sanguínea y linfática con duchas de contraste que empiecen con agua caliente y pasen a la fría.
  • Igualmente se recomienda evitar prendas ajustadas o permanecer sentado o en la misma postura por mucho tiempo.

Tu rutina para combatir la celulitis

Una excelente rutina para mejorar la celulitis empieza en la ducha:

  1. Date un masaje bajo el agua con un cepillo o un guante de lufa. Mediante maniobras circulares suaves activarás la circulación; hazlo hasta notar cierto calor en los glúteos y en la zona afectada, que enrojece un poco.
  2. Utiliza algún exfoliante suave que además permita eliminar las células muertas. Así dejarás la piel más preparada para la penetración del producto anticelulítico.
  3. Después de la ducha, puedes aplicarte el producto anticelulítico. La constancia es clave para minimizar la celulitis: aplícatelo una vez por la mañana y otra por la noche. Al aplicarlo, un masaje adecuado contribuye a reducir el aspecto acolchado de la piel.

Cómo hacer un masaje anticelulítico

Aplicados con un masaje adecuado y de forma regular, un buen producto anticelulítico puedn mejorar el aspecto de las zonas que presentan celulitis. Todos los movimientos que se describen a continuación deben realizarse en dirección al corazón, comenzando en el punto más alejado y acercándose a él:

  1. Arrastra los nudillos con una suave presión en movimientos largos y seguidos desde la corva de la rodilla hasta las nalgas. Repítelo durante unos tres minutos por pierna.
  2. Pellízcate los glúteos, siempre manteniendo el mismo sentido, haciendo una pinza con el pulgar y el dedo índice. Debes insistir en las zonas en las que notes pequeños nódulos, pero siempre evitando el dolor.
  3. Continúa el mismo recorrido ahora con las manos (colocando una palma sobre el dorso de la otra) en movimientos circulares. Este es el momento en el que se aplica el anticelulítico.
  4. Ve incrementando la presión y repite hasta que el anticelulítico se haya absorbido completamente.

Este masaje lo puedes realizar tanto en la ducha matutina como en la vespertina, y sus efectos aumentan si lo repites mañana y noche.

Utiliza productos anticelulíticos naturales

Si empleas aceites, que facilitan el masaje, es importante que sean de origen vegetal y no mineral, ya que estos últimos obstruyen los poros. Su absorción será inmediata al emulsionarse con el agua que ha quedado en la piel.

Tanto los aceites como las cremas y los geles anticelulíticos, deben contar con principios activos eficaces, ya sean:

  • Depurativos: como los extractos de cola de caballo o abedul.
  • Venotónicos: como los extractos del castaño de Indias.
  • Lipolíticos: como la cafeína.
  • Activadores del metabolismo: como las algas ricas en yodo.
  • Reafirmantes: como los extractos de ortiga.