El estilo de vida actual lleva a permanecer mucho tiempo sentado, lo que inmoviliza la musculatura de las caderas y puede llegar a causar dolor. Muchas mujeres, además, cruzan habitualmente las piernas, lo que crea un desequilibrio en la columna vertebral que deriva en una contracción del músculo lumbar.

Por otro lado, como en las articulaciones de las caderas se produce la unión del tronco con las piernas, para mantener el equilibrio corporal tendemos a tensar las caderas de manera inconsciente, sobre todo al cambiar de postura.

Si esta tensión no se libera, se va acumulando en los glúteos, los muslos, el vientre, las ingles y la región lumbar.

Liberar la tensión de la pelvis

Por todo ello, resulta muy aconsejable acostumbrarse a estirar los ligamentos internos de las caderas mediante algún sencillo ejercicio, aunque poniendo siempre especial cuidado si se sufre una lesión lumbar.

A veces incluso es conveniente un masaje terapéutico profundo que ayude a descongestionar la rigidez muscular.

La práctica de yoga, con sus estiramientos, flexiones, extensiones y torsiones, constituye una excelente forma de mantener las caderas tonificadas, flexibles y desbloqueadas.

De hecho, esta disciplina fue desarrollada con el fin de poder mantenerse horas y horas en la postura del loto mientras se medita, para lo que se precisan unas caderas ágiles, desbloqueadas y muy sanas. Estos son algunos ejemplos de ejercicios para abrir y liberar las caderas a fin de poder meditar más cómodamente.

De una forma más pasiva, el masaje tailandés ofrece también estos beneficios.

Las torsiones, como esta torsión que se lleva a cabo sentado, ayudan a prevenir el acortamiento de los músculos rotadores de las caderas. Y posturas como «el arco» o «la paloma» proporcionan un estiramiento del psoas-iliaco.

Estiramiento de yoga para abrir la cadera

La postura que ilustra este artículo actúa como un auténtico masaje para la pelvis que ayuda a relajar las caderas y los músculos de alrededor. En yoga se la conoce como Supta Baddha Konasana o postura de la diosa reclinada, aunque también se la llama a veces postura de la mariposa elevada:

  1. Prepara un par de mantas dobladas para reposar la espalda y la cabeza.
  2. Siéntate con las caderas abiertas y los pies juntos, y reclínate hacia atrás poco a poco.
  3. Puedes colocar algún soporte (un libro, por ejemplo) bajo cada rodilla si te sientes más cómodo: la pelvis se abre más si no hay tensión.
  4. Relaja todo el cuerpo y mantente así durante al menos 3 minutos. Esta postura es excelente para aliviar el dolor menstrual.