Cuando durante la conferencia VegMed, la mayor conferencia científica sobre nutrición vegetal de Europa, celebrada en Londres, el doctor estadounidense Michael Greger comparó el riesgo que tiene comer carne, lácteos y huevos con el de fumar, me quedé ojiplática. Tiendo a ser escéptica con este tipo de afirmaciones sobre alimentación, pero el hecho de que la pronunciara un médico tan reputado me hizo reaccionar.

El riesgo de comer carne se tiende a ignorar

Es cierto que ya conocía el informe de la Organización Mundial de la Salud que afirma que la carne procesada es cancerígena y la carne roja probablemente también. Pero de ahí a comparar el peligro del consumo de proteína animal con el del de tabaco hay un gran salto.

¿Cómo es posible que consumir productos animales sea tan malo como fumar si en las cajetillas de tabaco hay advertencias sanitarias y el consumo de carne y lácteos se promueve? Para acabar con mi incredulidad, el autor de Comer para no morir (Ed. Paidós) respaldó su afirmación con múltiples informes.

Uno de ellos señalaba que nuestrosmalos hábitos alimenticios causan actualmente más muertes que el tabaco. Para apoyar este discurso, Greger compartió datos tan sorprendentes como que un perrito caliente tiene tantas nitrosaminas –una clase de poderosos carcinógenos– como cinco cigarrillos.

Concluyó que una persona con una dieta rica en proteínas animales tiene cuatro veces más probabilidades de morir de cáncer que alguien que lleva una dieta baja en estas proteínas, lo cual es un factor de riesgo de mortalidad comparable al de fumar.

La historia se repite

Greger recordó que hasta finales del siglo pasado fumar estaba totalmente normalizado. De hecho, durante el siglo XVIII se creía que el tabaco tenía propiedades curativas.

De 1930 a 1950 hasta los afiches publicitarios utilizaban la figura de los médicos para sus anuncios. Algunas marcas se vendían como «las más fumadas por los doctores». Otras más osadas sentenciaban que eran «lo que el doctor te ha prescrito».

La popularización del tabaco hizo que los casos de cáncer de pulmón se dispararan en las primeras décadas del siglo XX. Aún así, hicieron falta varias décadas y más de 7.000 estudios científicos para que se afirmara lo que hoy consideramos evidente: fumar mata.

El Dr. Greger cree que la historia del tabaco se repetirá con los productos animales. Llegará el día. Greger confía en que, en unos años, las instituciones de la salud comiencen a alertar de manera generalizada sobre el riesgo del elevado consumo de proteína animal. Además, espera que fomentar una alimentación basada en legumbres, frutas, verduras y cereales completos se convierta en la clave para prevenir las enfermedades de nuestra civilización.

¿Lo veremos? Quién sabe, quizás entonces vaya a un supermercado y en los paquetes de carne animal lea «comer carne perjudica seriamente su salud (y la del planeta)».

Cristina Rodrigo es directora de ProVeg España, organización internacional para la conciencia alimentaria que defiende una alimentación vegetal. Proveg.com/es/