Es importante prestar atención y cuidado a la relación con nosotros mismos a diario, y especialmente cuando las circunstancias externas ocupan tanto nuestra atención que puede que nos olvidemos de nosotros mismos y de nuestras necesidades internas. Hacerlo a través del movimiento es una preciosa manera de escucharte y nutrirte.

Loa efectos del movimiento consciente

Cuando ponemos nuestra atención plena en el cuerpo, contribuimos de forma significativa a nuestro autoconocimiento. Así, conseguimos hacernos conscientes de las emociones, más o menos sutiles, que se manifiestan en él en relación con las situaciones que nos rodean.

Expresar nuestra experiencia interna a través del movimiento es una manera de reconocerla, acompañarla y honrarla, y por lo tanto estimula una relación de aceptación de nosotros mismos y de todo lo que ocurre en nuestro interior.

Cuando lo hacemos contribuimos a procesar, integrar, e incluso desbloquear ciertas experiencias emocionales presentes o pasadas. Además, cuando nos expresamos conscientemente a través del movimiento surge una espontaneidad natural que nos da la oportunidad de romper patrones mentales automáticos de comportamiento.

En definitiva, bailar de forma meditativa es una manera maravillosa de nutrir nuestro alma y nuestro cuerpo físico, emocional y mental.

Cómo meditar para celebrar tu yo presente

  • Empieza esta meditación de pie en una postura en la que te sientas equilibrada y alineada. Cierra tus ojos y obsérvate interiormente.
  • Desplaza el peso de tu cuerpo hacia tu pie derecho notando tu desequilibrio, la tensión en los músculos y cómo tu movimiento está limitado. Ahora desplaza tu peso hacia el pie izquierdo y sigue observando. Balancéate despacio hacia ambos lados hasta que encuentres tu centro.
  • Coloca tu peso hacia delante, hacia el futuro. Observa cómo es tu equilibro cuando estás demasiado centrada en el futuro, apresurándote por conseguir algún objetivo.
  • Nota la tensión y la capacidad de movimiento en esta postura. Ahora prueba llevando el peso hacia atrás, hacia tu pasado, y siente tu equilibro y tu estabilidad cuando estás anclada en el pasado.

Haz efecto péndulo hasta que encuentres el centro de nuevo.

  • Tómate tu tiempo para sentirte en tu centro y relajarte en él. El aquí y ahora de ti misma, tu verdad actual. Siente cuáles son tus sensaciones, emociones y sentimientos presentes en tu cuerpo y dales el permiso de estar ahí tal y como son. Respira profundamente.
  • Nota el pequeño movimiento sutil que ocurre en ti al estar de pie. Poco a poco amplia ese movimiento dejando que tus sensaciones internas te muevan y encontrando placer en ello. Esta es la bella danza de tu yo presente, la celebración de todo lo que eres aquí y ahora.
  • Continúa todo el tiempo que quieras. Antes de terminar para poco a poco el movimiento y siente el efecto de esta celebración de ti misma en tu cuerpo. Inhala profundamente y exhala con la boca abierta permitiendo sonido.