Lo peor es comprobar que lo has dado todo.
Que has entregado aquello que durante tanto tiempo habías conservado.
Que tantísimo te había costado conseguir.
Todo lo que eras y lo que esperabas ser.

Lo peor es pensar que alguien que te quiere no te puede hacer daño.
Y lanzarte a una piscina que otro ha vaciado a tus espaldas.
Darte un golpe cuando esperabas un abrazo.

Lo peor es confirmar que el otro, en realidad, es un desconocido.
Que has estado durmiendo con alguien que no sabes quién es.
Que a la primera de cambio te ha traicionado.

Te ha mentido.
Se ha desdicho.
Todo para ganar.
Para no quedar mal.

Lo peor es quedarte con todo aquello bonito que tenías que dar.
Viendo cómo se desvanece entre las manos.
Teniendo que empezar de nuevo.
Un poco más cansada y triste.
Con la desconfianza en el paladar.

Lo mejor es que todo pasa.
Y hay personas buenas y honestas.
Personas que saben cuidar.

Hay personas que merecen la pena.
Que harán que esas otras que son mierda.
Desaparezcan.
Sin más.