Una vida común.
Una pareja común.
Una casa común.
Un corte de pelo común.

Un peso común.
Una estatura común.
Un trabajo común.

Una afición común.
Una familia común.
Un atuendo común.

¿Quién quiere algo común cuando puedes ser tú?
Cuando todos tus matices suman.
Cuando todo lo que te hace diferente te vuelve irrepetible.

Si eres más baja que los demás, más gorda o más delgada, más fea que la media, más alta, más imprevisible, más espontánea o más tímida o más cariñosa.

La normalidad es una forma de violencia.
Porque pone la misma meta para todo el mundo.
Y todos y todas seguimos caminos diferentes.

Defiende tu camino.
Rebélate contra las expectativas ajenas.
No gastes energías en disfrazarte de la persona que no eres.
Porque solo vas a estar aquí una vez.

No busques la normalidad.
Encuéntrate en tus rarezas.
Y celébralas.

Haz las cosas como solo tú podrías hacerlas porque no hay nadie como tú.
Sin pedirle permiso a nadie para desviarte de la norma.
Sin pedir perdón a nadie por no ser común.

Y si alguien te llama rara.
Da las gracias.