Teína es sinónimo de cafeína. Son dos nombres de la misma molécula. Sin embargo, cuando se toma en un té o en un café los efectos son diferentes por la acción de las sustancias que la acompañan. La teína produce su efecto de manera menos intensa, pero más duradera. Pero no deja de ser cafeína y las personas sensibles pueden sufrir sus efectos secundarios.

La teína estimula la actividad física y neuronal, es antioxidante y puede mejorar la concentración. Pero cuando se toman dosis altas, o incluso con bajas en el caso de personas sensibles a la cafeína, puede provocar irritabilidad, ansiedad, insomnio, palpitaciones e hipertensión. También puede reducir la capacidad fértil de los hombres.

Para comprobar si la cafeína puede ser la causa de un aumento de la presión arterial, puedes tomarte la presión antes de beber una taza de té o de café y volver a tomártela después de 45 minutos. Si la presión arterial ha aumentado entre 5 y 10 puntos, es probable que seas sensible a la cafeína.

Reduce tu consumo de teína eliminándola de tu infusión

Si decides disminuir el consumo de cafeína y estás acostumbrado a tomar varias tazas al día, hazlo progresivamente en el transcurso de una semana, reduciendo día a día la dosis para evitar los dolores de cabeza por abstinencia.

Una parte muy importante del placer de tomarse un té es el ritual y el aroma. No tienes por qué perdértelo: pues sustituir el té por té destinado y este puedes prepararlo tú mismo, solo tienes que seguir los siguientes pasos.

  1. Haz que salga la teína
    La teína se disuelve en el agua en un minuto. Vierte media taza de agua a punto de hervir sobre las hojas de té, espera un minuto y desecha esa agua.
  2. Prepara una nueva infusión
    Calienta más agua e infusiona las mismas hojas. Estas conservan los taninos, que tardan más en liberarse. Déjalo reposar, fíltralo y tómalo a tu gusto.