Este año para Reyes he recibido un regalo inesperado que me ha hecho mucha ilusión: un deshidratador de alimentos. Inesperado, sí, porque tenía mucha curiosidad de experimentar algunas recetas con este nuevo utensilio de cocina, pero todavía no estaba convencida completamente sobre su utilidad y por eso no me decidía a comprar uno.


Durante estos meses he tenido la oportunidad de probarlo algunas veces y he decidido contarte un poco mi experiencia para que te sea útil si te estás planteando comprar un deshidratador o lo tienes hace poco y las primeras pruebas han sido un poco decepcionantes.

Seré sincera,  también mis primeras pruebas fueron un verdadero desastre (image)

La buena noticia es que con un poco de experiencia las cosas han cambiado positivamente, así como mi opinión sobre los deshidratadores de alimento.

5 claves para elegir un deshidratador de alimentos

Como pasa con la mayoría de los utensilios de cocina, hay muchos factores a tener en cuenta a la hora de adquirir algo nuevo, sobre todo si no hemos tenido uno parecido antes. Por eso, cuando empieces a buscar el aparato ideal para tus exigencias, te sugiero tener en cuenta cosas como:

  1. Precio: hay deshidratadores muy económicos por 50 € y hasta de 300 € o más. El importe es seguramente relacionado con la calidad y la eficiencia del aparato, pero, a no ser que lo necesites para producción profesional quizás no hace falta que te gastes un capital.
  2. Potencia: mi deshidratador tiene una potencia de 550 watts y puedo decir que es bastante rápido en la preparación de los alimentos a pesar de no ser de los más potentes en el mercado.
  3. Uso: antes de comprar un deshidratador, creo que deberías preguntarte cuánto lo vas a usar. Si es algo que piensas utilizar muy de vez en cuando, creo que cualquier modelo más económico puede servir. Si piensas elaborar alimentos deshidratados para tu menú semanal, en cambio, deberías adquirir uno de los modelos con sistema de ventilación lateral y bandejas modulares extraíbles lateralmente(image) . Las considero las más cómodas y fáciles de manejar.
  4. Capacidad: casi todos los deshidratadores tienen sistema de bandejas modulares, que puedes montar en base a la cantidad de alimentos que prepares. Si compras uno con 6-8  bandejas, piensa que podrás utilizar todas o solo algunas a la hora de preparar tus recetas. Mejor que sobren, ¿no?
  5. Funcionalidad: intenta imaginar el mecanismo de los deshidratadores que están en tu lista de favoritos. Si nunca has utilizado un horno para deshidratar deberías hacerte una idea de cómo funciona. Para mí personalmente es imprescindible el medidor de temperatura y el timer para programar los tiempos. Además, soy partidaria de las bandejas que se extraen lateralmente, puesto que con estas puedes colocar los alimentos en toda la superficie de la bandeja e intercalar las posiciones si necesitas más espacio entre una bandeja y otra.

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¿Dónde comprar un deshidratador de alimentos?

Si puedes escoger tu horno para deshidratar alimentos en una tienda física te lo recomiendo. Así podrás ver diferentes modelos y darte cuenta de las dimensiones. También puedes optar por comprarlo online, pero te recomiendo que eches un vistazo en una tienda física o preguntes a algún familiar o amigo que tenga uno que te enseñe como funciona para que te hagas una idea y luego elijas el modelo ideal para el uso que harás.

Este en la foto es el modelo que utilizo(image) (ha llegado a través de Amazon):

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Funciona muy bien y te permite controlar la temperatura y programar los tiempos. El punto negativo está en el mecanismo de posicionamiento de las bandejas. Hay que colocarlas correctamente para que encajen y puedas tapar. Si tienes que colocar preparados cremosos, la abertura central por donde pasa el aire resulta un poco incómoda.

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¿Cuales son los beneficios de cocinar con un deshidratador de alimentos?

En primer lugar, si vives en la ciudad no hay manera saludable de secar comida al aire libre y este aparato es prácticamente la única forma de preparar alimentos deshidratados. Especialmente la preparación de frutas y verduras deshidratadas permite conservar alimentos de temporada para aprovecharlos en otros periodos del año sin alterar sus propiedades.

Es cierto que también el horno convencional sirve para la deshidratación de alimentos, pero es menos seguro, puesto que según el tipo de receta tendrás que dejarlo encendido varias horas y estar pendiente de que no se te quemen las cosas. Con el horno convencional, además, es más complicado mantener la temperatura constante y, si sube demasiado, puedes alterar las propiedades de ciertos alimentos.

Evita estos errores básicos en el uso de tu deshidratador:

  • Sigue las recetas paso a paso. Con este electrodoméstico las dosis aproximadas y los ingredientes sustitutivos pueden transformar unos crackers raw en un muesli de zanahoria. Puedes experimentar, si te apetece, pero hasta que domines los tiempos y las reacciones de distintos alimentos, puede que pase un poco de tiempo. De todas formas, mucho depende de tu experiencia.
  • Utiliza alimentos frescos y ecológicos. Este detalle siempre es importante en la elaboración de tus recetas, que se trate de alimentos deshidratados o cocinados con otros métodos. La calidad de la materia prima te dará resultados mucho más sabrosos y de notable valor nutritivo.
  • Toma apuntes cada vez que prepares alguna receta. Recordar detalles de una receta que te haya gustado te ayudará a mejorar prueba tras prueba.

¡Espero que mi experiencia te ayude en la elección del deshidratador de alimentos más adecuado! En el próximo post compartiré mi receta para elaborar crackers deshidratados al sabor mediterráneo.

¿Cuál es tu opinión sobre el uso de deshidratador de alimentos?

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