Las fuerzas que afectan al gesto respiratorio

Para ejercer su función, el diafragma necesita cierta libertad de movimiento. Su posición central y relativamente flexible hace que cada cambio orgánico o postural pueda influir en su estado y, en consecuencia, puesto que es el protagonista de la respiración, en esta y en la calidad de vida. Su funcionalidad óptima depende de varios factores:

  • Estado psicoemocional: la actitud vital afecta a la postura corporal, que influye directamente en el volumen respiratorio.
  • Higiene postural: la forma en que se usa el cuerpo al estar de pie, sentarse o hacer cualquier otra actividad diaria afecta al equilibrio muscular y a la posición de las articulaciones en relación al eje de la gravedad y, por tanto, a la capacidad respiratoria. Muchos de nosotros pasamos horas frente al ordenador con la columna semiflexionada y los hombros hacia delante. Este aprisionamiento de la caja torácica no permite al diafragma bajar libremente con la inhalación y, para compensar la limitada entrada de oxígeno, incrementamos las respiraciones por minuto, lo que a menudo lleva a un tipo de respiración hiperventilada, moderada pero crónica.
  • Elasticidad miofascial: es la que afecta a los músculos inspiradores y espiradores, y a sus fascias, los tejidos que los envuelven y conectan con otras estructuras. La libertad del diafragma depende de muchos grupos musculares, algunos potentes y principales y otros más pequeños. Algunos forman parte de cadenas musculares que a menudo se sobreutilizan por una mala higiene postural.
  • Las vías aéreas: nariz, tráquea y laringe deben permitir que el aire pase por ellas. Alergias, una gripe o el asma afectan a la mucosidad y, por lo tanto, a su apertura.

Aparte de estos factores, existen otros no siempre considerados relevantes pero que son igual de importantes. Hábitos tóxicos, como fumar obviamente, o incluso la contaminación ambiental, afectan a la mucosidad de las vías aéreas.

El insomnio reduce el nivel de energía en el cuerpo y puede llegar a perjudicar a la higiene postural. Esto a su vez desemboca en la instauración de unos patrones reflejos respiratorios en el sistema nervioso que dificultan cualquier cambio.

La ropa ajustada puede limitar la respiración, pero también los tacones altos. Estos desalinean el cuerpo frente al eje de la gravedad, lo que causa una contracción constante de toda la cadena muscular posterior y desalinea un músculo esencial del cuerpo: el psoas-iliaco. El diafragma se entrelaza con las fibras musculares del psoas-iliaco y, por tanto, puede perder su equilibrio posicional.

Por último, las emociones que nos contraen –rabia, tristeza, insatisfacción o celos–, que se suelen cronificar cuando uno no se cuida psicoemocionalmente, también afectan a la calidad respiratoria. Si se cronifican, se convierten en actitudes físicamente limitantes y dolorosas.

El acto respiratorio es, pues, una actividad compleja. Si la respiración de pende de tantos factores, ¿cuál es nuestro papel a la hora de realizar una respiración adecuada? O mejor reflexionado: ¿existe una respiración adecuada?

Qué es la respiración libre

Como profesora de yoga terapéutico, a menudo me llegan alumnos que me comentan en un tono íntimo: «respiro muy mal»; una observación sincera y valiente. A mi petición de que me describan cómo lo hacen, me devuelven una respuesta común: «respiro solo hacia el pecho, respiro poco, rápido y superficialmente».

Sin tener ninguna afectación respiratoria patológica, muchas personas tienen la sensación de que no respiran de una manera adecuada. Pero ¿qué es una respiración adecuada?

Se produce cuando la respiración en la vida cotidiana concuerda con las exigencias que se imponen al organismo, desde dar un paseo en el parque hasta subir escaleras con la compra o hacer actividades aeróbicas como el baile y la natación.

Es decir, que la respiración sea coherente con lo que el organismo requiere para funcionar de forma óptima en cada momento del día. Es cierto que la respiración libre tiene algunas características.

Es multidireccional (toda la caja torácica y abdominal oscila anterior y posteriormente), cumple la ley del mínimo esfuerzo y es regular y rítmica. Pero no hay una sola manera adecuada de respirar. Todo depende, como hemos visto, de muchos factores.

Ver la respiración como un fenómeno que emerge, dado por diferentes condiciones, puede servir para apreciar la respiración como un proceso, como un indicio del estado general del organismo. Si sientes que respiras superficialmente, la solución no está en respirar más hondo.

Lo interesante sería ir al origen: buscar las respuestas en tu estado psicoemocional y en tu alineamiento corporal. Porque cuando estiras regularmente los músculos respiratorios y posturales, y cultivas una conciencia corporal, respiratoria y psicoemocional, es cuando la respiración se libera de los factores que la limitan.