Dentro de tus zapatos y tus sandalias están tus pies, a veces gritando que necesitan cuidados y atención para cumplir perfectamente su misión. Es importante que los mantengas limpios, con la piel bien cuidada e hidratada.

Mantén una buena higiene

Procura que las uñas estén bien cortadas y limpias. Ante la falta de atención, los pies responden quejándose con diversos problemas.

Es importante que las limes con piedra pómez las grietas, durezas y callosidades. Con una cuchilla puedes eliminar las partes hipertrofiadas y dejar que se regeneren.

Descubre los baños alternos

Los baños alternos de pies con agua caliente y luego fría constituyen un buen entrenamiento para aquellas personas que tienen los pies fríos en invierno.

Una vez te has acostumbrado a ellos, puedes hacer el baño solo con agua fría, pero procura que los pies acaben quedándose caliente. En verano, introduce los pies en un barreño de agua fría produce sentirás una sensación de alivio inmediato del calor.

Hazte reflejoterapia en los pies

Masajeando los pies o manipulando los puntos dolorosos se consiguen estímulos reflejos importantes para el equilibro corporal, como lo viene demostrando la reflejoterapia podal.

Un terapeuta especializado puede realizar tratamientos específicos, pero tu mismo, solo con presionar los puntos dolorosos del pie, puedes estimular diferentes órganos y sistemas corporales.

Se ha demostrado la eficacia de esta práctica para aliviar dolores de cabeza, dolor premenstrual o ansiedad.

Permite el movimiento de los pies

Es necesario que facilites el movimiento de todas las articulaciones del pie. Por eso conviene que evites las botas mal llamadas ortopédicas, que impiden el movimiento natural de los pies.

Con los niños, existe la preocupación de que si tocan el suelo con los pies descalzos, por ejemplo en el momento de vestirse o de desnudarse, tendrán catarros, dolores de garganta y otras dolencias análogas. Es bueno que te quites estas ideas de la cabeza, y los zapatos de los pies. Si se comienza a andar descalzo se comprobará que más bien sucederá todo lo contrario.

Aplica la cura de Kneipp a tus pies

La terapia naturista Kneipp ha demostrado su capacidad de fortalecer el organismo con, entre otras propuestas, su invitación a andar descalzo por la arena, el agua, los guijarros, las piedras, el césped y toda clase de terrenos. Se ha probado que fortalece todo el organismo.

En 1850, Sebastian Kneipp logró curarse una tuberculosis muy grave mediante baños y lavados de agua fría seguidos de enérgicas fricciones. Kneipp perfeccionó el método de un médico alemán del siglo XVIII para activar la circulación en el organismo y liberarlo de toxinas.

Hoy muchos balnearios, sobre todo en Alemania, aplican sus técnicas de hidroterapia, que también son fáciles de practicar en casa. Una de ellas consiste en andar sobre la hierba humedecida por el rocío, la lluvia o el riego.

Una vez terminado el paseo se limpian los pies, se secan, se cubren con calzado y se sigue andando para calentarlos bien, sobre todo en invierno.

Siente la conexión con la tierra

Caminar descalza te permite sentir la hierba, el agua del río o del mar, la baldosa o la madera bajo los pies. De esta manera puedes tomar conciencia de tu conexión con la tierra y permitir al cuerpo descargarse de electricidad y recuperar su equilibrio.

Camina descalza un rato antes de irte a dormir, si puede ser en contacto con la tierra. Te descarga de radiaciones acumuladas en el organismo durante el día. Esto te ayuda sobre todo a regular y mejorar los procesos inflamatorios.