Nuestro país ha tenido históricamente una variada y atractiva oferta de panes, sobre todo blancos y de trigo, más o menos tradicionales pero en general de calidad. Sin embargo, la industria cambió mucho con la aparición de las masas congeladas y del pan precocido congelado.

El resultado fue una clara uniformización de la oferta: mucha variedad de panes, pero todos de calidad muy similar. Hubo un punto en que el pan llegó a ser tan malo que cogió una merecida fama de alimento desequilibrado que engordaba.

Por suerte, ahora los grandes se han puesto las pilas y hay una oferta de panes industriales de una calidad media aceptable, buena en algunos casos, a la par que ha resurgido con fuerza la elaboración artesana.

Hasta las grandes superficies muestran panes con harinas ecológicas y masa madre. Pero si se quiere disfrutar de un pan de alta calidad, por lo general habrá que buscar alguno de esos pequeños panaderos de barrio que aún disfrute de su profesión, mirar la oferta de los herbolarios o lanzarse a hacerlo en casa.

Si quieres probar a hacer tu propio pan, atrévete con estas seis recetas caseras