El estilo de vida imperante te invita al sedentarismo. Las nuevas tecnologías y las crecientes facilidades de transporte reducen la necesidad de que te muevas y tu sistema cardiovascular, amigo de la actividad, se resiente.

Si quieres mantenerlo sano, es importante encontrar un modo creativo de incluir la actividad física en tu vida cotidiana. Oportunidades no te faltarán y puede ser divertido ir descubriéndolas y aprovechándolas en función de tu estado físico y de tus ganas.

Un día puedes ir andando al trabajo, otro día puedes bailar un rato antes de cenar y el fin de semana tienes la opción de quedar con un amigo para correr o pasear en bici, por ejemplo. Debes encontrar lo que le motiva. La clave es conseguir que la actividad física se convierta en algo apetecible y que te permita ser flexible e ir variando.

Efectos del ejercicio sobre tu salud

El ejercicio regular fortalece los músculos, entre ellos, tu corazón. Y un corazón entrenado puede bombear más sangre al cuerpo con cada latido, trabajar de manera más eficiente y mejorar la circulación sanguínea.

El deporte también es importante para tus vasos más pequeños, porque están mejor abastecidos de sangre cuando te mueves y la absorción de oxígeno aumenta en todas las regiones de tu cuerpo. ¡El daño en los vasos sanguíneos puede incluso retroceder a través de la actividad física regular!

Además, el ejercicio suficiente te protege de enfermedades como la diabetes y la obesidad. Tu cuerpo usará más energía, pues estimula tu metabolismo de las grasas y el azúcar. El ejercicio regular con intensidad moderada puede ayudarte a reducir el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular, así como de cáncer.

5 claves para motivarte

El obstáculo que impide hacer ejercicio regularmente a muchas personas es la falta de motivación. Se puede echar la culpa a la mala condición física o a la falta de tiempo, pero la verdad es que se prefiere hacer otra cosa en lugar de poner en march el cuerpo. Para acabar con esto, ten en cuenta estas cinco claves:

  1. Escoge actividades que te resulten divertidas y asequibles.
  2. Empieza poco a poco y ve aumentando el tiempo dedicado a moverte hasta los treinta minutos diarios ideales.
  3. Sé flexible. Si un día no puedes hacer ejercicio, intenta hacerlo al día siguiente.
  4. Varía de tipo de ejercicio según lo que te apetezca: puedes correr, ir en bici, bailar, patinar, saltar…
  5. Invita a tu familia y tus amigos a acompañarte. Será más ameno y os estimularéis mutuamente.

Media hora al día

La Asociación Americana del Corazón explica que lo ideal es realizar 30 minutos de ejercicio aeróbico al día, aunque sea sumando breves actividades de 10 minutos cada una. Vale todo, desde subir escaleras hasta limpiar la casa o acelerar el paso, mientras requiera un esfuerzo cardiaco y respiratorio, y pueda llegar a hacer transpirar, será bueno porque el cuerpo se habrá activado.

En caso de padecer sobrepeso, problemas cardiovasculares o alguna enfermedad crónica, es necesario consultar con el médico sobre cuál es el ejercicio más adecuado. Además no te olvides de llevar ropa cómoda y calzado apropiado, y no hagas ejercicio justo después de comer, si hace mucho calor o si te sientes sin fuerzas.