Los seres humanos somos mamíferos bípedos, una rareza que nos convierte en criaturas muy poco estables: poseemos una base de apoyo mínima, un centro de gravedad elevado (situado un poco por debajo del ombligo) y, proporcionalmente, un cerebro muy pesado.

Mantenernos en equilibrio, tal como estamos acostumbrados a hacer desde que empezamos a caminar, implica cierto esfuerzo muscular.

Sin embargo, no debería conseguirse a base de fuerza. Se trata más bien de una «vigilancia sin tensión», como se define en yoga, una conciliación de fuerzas opuestas en las que el peso del cuerpo se descarga sobre los pies pero en la que a la vez se recibe el apoyo de la tierra a través de los arcos de los pies, como una energía ascendente.

Pies bien arraigados y coronilla hacia el cielo

En la práctica de yoga,las primeras lecciones se suelen centrar en el simple acto de ponerse de pie erguido y sentir los tres puntos de contacto entre el pie y la tierra (situados en el talón, la base del dedo gordo y la base del dedo meñique, formando un triángulo).

Al mismo tiempo, se ha de sentir la coronilla elevándose hacia el cielo. En esta postura básica (Tadasana o postura de la montaña, con los brazos a ambos lados del cuerpo), los arcos de los pies se activan y se siente su conexión con el suelo pélvico, el abdomen inferior, la caja torácica, la columna cervical y la coronilla.

Toda postura debería combinar descarga y sostén, dar y recibir, inspirar y espirar.

Las posturas de pie en general, y la de Tadasana en particular, constituyen una de las mejores maneras de devolver a los pies su fuerza y adaptabilidad naturales, ya que el calzado rígido y las superficies pavimentadas hacen que los pies se tornen pasivos e inarticulados.

Una vez los pies adquieren viveza y se fortalecen, resulta mucho más fácil poner en orden el resto del cuerpo, puesto que no puede construirse nada duradero sobre unos cimientos poco sólidos. cuanta más fuerza y adaptabilidad se tenga en los pies y los tobillos, más opciones se tendrán de encontrar el equilibrio en posturas sobre una sola pierna de apoyo.